Los gobernadores peronistas analizan jugarse su destino antes de las PASO nacionales

En una sola cosa hay consenso entre los intendentes bonaerenses y La Cámpora. El mismo consenso que empieza a crearse a nivel nacional: para tener reales chances electorales, habrá que desdoblar las elecciones distritales.

Atendiendo a la crisis que atraviesa el Gobierno, los gobernadores peronistas analizan jugarse su destino antes de las PASO nacionales. Además de Buenos Aires, en San Juan, Salta, Santa Fe, Entre Ríos, Chubut, Catamarca y La Rioja el tema ya se puso en la mesa política.

El objetivo es doble: por un lado, el temor a ser arrastrados por una derrota nacional del Frente de Todos, y por el otro, la posibilidad de que los candidatos tengan doble chance. Es que si les va mal en sus distritos podrían jugársela en una lista al Congreso Nacional, según Perfil.

De todas las hipótesis que se barajan, la idea de que el frente nacional se fortalezca es la que menos fuerza tiene. Desde el kirchnerismo se encargan de avisar, una y otra vez, que no dejarán de meter presión. Así lo dijo Oscar Parrilli en Twitter: «No se ganan elecciones con la unidad de los dirigentes, sino gobernando para mejorar la calidad de vida del pueblo”.

Mientras tanto, el PJ amenaza con resquebrajarse en muchos distritos. En ese marco, los gobernadores peronistas, que tenían previsto juntarse de nuevo este martes en la sede del CFI del centro porteño, resolvieron darle una chance más y esperar a que el Presidente defina, de una vez por todas, dar un golpe de timón, convocarlos a una mesa de trabajo y fijar un rumbo de gestión mucho más efectivo.

Según se pudo reconstruir, ese fue, al menos, el mensaje que bajó el mandatario para convencer a los jefes provinciales de aplazar el encuentro para la semana próxima.

Alberto Fernández sabe que la última reunión de hace diez días, en ese mismo lugar, estuvo atravesada por una catarsis colectiva y que los gobernadores están muy descontentos con la gestión y con la tensión interna entre la Casa Rosada y el núcleo duro del kirchnerismo. Y que todos están ya decididos a desdoblar el calendario electoral para no quedar pegados a la Casa Rosada.

Jorge Capitanich planteó de hecho en ese encuentro del CFI de hace diez días la necesidad de presentar esta misma semana un programa antinflacionario. La idea llegó a oídos del Presidente, que pidió de manera urgente a algunos de sus colaboradores que busquen abortar la reunión con la promesa de instrumentar, la semana próxima, una suerte de renovación de parte del staff oficial para torcer las expectativas políticas que, según resaltó Martín Guzmán, impactan de lleno en la microeconomía.

Algunos de los gobernadores, según trascendió, fueron llamados directamente por el jefe de Estado. Además de Capitanich, Gerardo Zamora, de Santiago del Estero, es uno de los más inquietos.

Los gobernadores, mientras tanto, esperan. Creen, como casi todos, que el tiempo se agota.

Según Clarín, en el círculo íntimo de Fernández está vez sí están convencidos que después de Semana Santa podría haber novedades. Fantasean con la salida de Eduardo “Wado” de Pedro, con el argumento de que el ministro del Interior, un cargo clave, debe ser de la más absoluta confianza del Presidente. Son los mismos que, en septiembre pasado, se ilusionaban con la posibilidad de que el mandatario despidiera a todos los funcionarios K -incluido De Pedro- que renunciaron en masa tras la derrota en el primer turno electoral.

En el Ministerio del Interior no tienen ninguna señal en ese sentido. Es más: “Wado” sigue adelante con los preparativos del viaje a Israel, previsto para antes de fin de mes, con ocho gobernadores. Y viene de reunirse en Roma con el Papa Francisco.