Ratificaron la denuncia por torturas y abuso sexual en contra de policías 

La mujer que denunció torturas y abuso sexual en la Comisaría Primera de la Capital, ratificó este martes su denuncia ante la jueza de Violencia de Género y Protección Integral de Menores, Jésica Díaz Marano. La Justicia investiga ahora el accionar de personal policial al momento de la detención y su posterior ingreso a la comisaría de un grupo de mujeres de Mendoza detenidas por hurto en la Capital y departamentos del interior.

Mientras avanza esta causa caratulada, “autores a determinar – abuso sexual con acceso carnal agravado por ser cometido por personal perteneciente a las fuerzas policiales en ocasión de sus funciones”, el juez de Instrucción, Gustavo Díaz debe resolver sus excarcelaciones.

Respecto de la audiencia Ivana Cattaneo, una de las abogadas querellantes explicó a La Rioja/12 que “ahora se mandaron a pedir la nómina del personal policial que estaba de guardia el día de las detenciones”. Afirmó que la mujer “pudo describir muy bien a la persona que la abuso y ratificó que hubo mujeres policías en las golpizas”. “Las golpearon mucho”, dijo la abogada y agregó que también se ordenaron pericias por la denuncia de abuso sexual.

En la denuncia que figura en la Justicia, la mujer cuenta que fue detenida en la calle en agosto pasado y “la policía la llevó a un estacionamiento”. “En el estacionamiento uno de ellos, al que le decían jefe, comenzó a pegarle piñas en el estómago, le preguntó por el resto de las chicas y le dijo que las convoque al supermercado Changomas”. “Apenas ingresaron a la guardia de la comisaria, le dieron piñas en la cara y le puso una bolsa de nylon tipo supermercado y le tapaba la nariz, mientras otros policías, le pegaban piña en la cabeza” relató sobre la modalidad de la policía para “buscar información” sobre los robos cometidos. También “sacó un palo de secador de piso y se los partió en los empeines”. Respecto de los abusos sexuales, “el jefe le bajó las calzas hasta las rodillas y le metió los dedos en la vagina y amenazó que si no le decía bien las cosas le iba a meter un palo”. (La Rioja/12)