Manzur tiene la ambición por la contienda presidencial, aunque primero hará campaña en Tucumán

La autoexclusión de Cristina Kirchner de la boleta del 2023 es un sismo de incesantes réplicas para el peronismo. Una de las secuelas es que, sin la potente figura de la vicepresidenta en competencia, varios dirigentes con ambiciones electorales comenzaron rápidamente a subirse a la contienda nacional.

El jefe de Gabinete, Juan Manzur -que hace mucho tiempo sueña con cruzarse la banda- empezó en los últimos días a hacer movimientos más decididos para plantarse como presidenciable. En su plan electoral, el ministro coordinador tiene que definir tiempos que impactarán de lleno en la gestión de Alberto Fernández.

Todo es prematuro, pero aunque se zambulla finalmente en la campaña nacional, Manzur tiene decidido, primero, ser candidato a vicegobernador en Tucumán, acompañando a Osvaldo Jaldo en la boleta. Quiere asegurar que la provincia continúe en manos del peronismo. Las elecciones provinciales serán el 14 de mayo y en su entorno algunos especulan con que esa misma noche, se lanzará para presidente.

Fernández, `para retener al tucumano y evitar buscar a un reemplazante -los cambios de gabinete para el jefe de Estado siempre fueron forzados y lo complicaron en lo político- le propuso a Manzur que el año próximo se tome una licencia, regrese a su provincia para encabezar la campaña electoral durante unos meses y que, una vez atravesados los comicios, regrese a Nación como jefe de Gabinete.

En el círculo chico del Presidente creen que esa alternativa sigue vigente, porque Manzur nunca dijo lo contrario, y no trabajan activamente en un plan B. Pero quienes dialogaron con el tucumano en los últimos días ven inviable esa opción y dicen que Manzur renunciará para no volver a la administración nacional.

“El se va a ir en febrero para la campaña de Tucumán. En mayo, cuando termine lo provincial, va a arrancar fuerte la campaña nacional. Va a ser otra etapa, no puede volver al gabinete”, deslizó alguien que lo trató de cerca.

En cualquier cálculo político también incidirá la necesidad del tucumano de desmarcarse de Fernández, una actitud que toman cada vez más actores del Frente de Todos, como se evidenció esta semana en el acto que encabezó el Presidente por los tres años de gestión, al que faltaron Sergio Massa, el kirchnerismo, y la gran mayoría de intendentes y gobernadores. Solo asistió Jaldo, invitado por el propio Manzur.

En este contexto, Manzur viene escuchando voces que le aconsejan que anticipe su salida de la jefatura de Gabinete y que no tiene sentido que espere hasta febrero.

De gira

En principio, el tramo final del año lo encontrará a Manzur en Israel. De estrecha amistad con la comunidad judía, fue invitado de forma personal para el encendido de velas de Janucá. El tucumano, según personas que conversaron con él en las últimas horas, ambiciona coronar su vidriera internacional con un viaje a Nueva York en algún momento del verano. Podría viajar con el diputado Carlos Cisneros para medir el termómetro político frente al establishment norteamericano. Tampoco se descarta que se sume al verano preelectoral en la Costa Atlántica. Son solo ideas en ciernes.

La semana pasada, el jefe de Gabinete mantuvo agenda en el norte argentino (en su provincia y en La Rioja). Desde hace varios meses que reparte su tiempo entre Buenos Aires y Tucumán. El ministro coordinador, en definitiva, nunca logró la cercanía al Presidente que se espera para un jefe de Gabinete, según el diario La Nación.

Si Manzur renuncia para no regresar, Fernández deberá buscar a alguien que oficie de “ministro de ministros” en el tramo final de su gestión y en alta temporada electoral. En principio, en Casa Rosada hoy está descartado que suba un peldaño el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos, a pesar de que es uno de los principales consejeros del Presidente y su brazo ejecutor en la administración nacional.

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