Ramona Nicolaza “Peli” Mercado está perdida desde el 26 de abril de 2005

Tenía 13 años cuando desapareció en la ciudad de La Rioja el 26 de abril de 2005; cuando sus padres quisieron denunciar la desaparición, les dijeron que tenían que esperar 48 horas; la hipótesis que maneja la familia es que fue secuestrada de la puerta de su casa con fines de explotación sexual.

Para todos, Ramona Nicolaza Mercado siempre fue “Peli”. Le dicen así porque había nacido con muy poquito pelo. Estaba cursando el último año de la primaria y se perfilaba como la abanderada del grado por sus buenas notas cuando, hace casi 18 años, desapareció en la cuadra de su casa.

El tiempo que Bety Yacante, su mamá, lleva extrañándola es mayor que el que la tuvo con ella. “Yo hablo de Peli en presente, porque la siento viva”, dice. Su instinto de madre le dijo que algo andaba mal aquel 26 de abril de 2005, cuando escuchó que un auto aceleraba a todo lo que da. Estaba en la casa de su comadre, a cuatro casas de la suya. “Es el auto del panadero, tranquila”, le dijo la mujer con la que conversaba.

Pero Bety empezó a sentirse mal y volvió a su casa. Se encontró con que Peli no estaba. Antes de irse a lo de su vecina, había visto que la adolescente preparaba, sentada en su cama, unos papeles que tenía que llevarle a una tía. Los papeles seguían en la cama. Bety le había dicho que podía ir a lo de la tía, pero acompañada por uno de sus hermanos. Los chicos seguían jugando en el patio. Pero Peli no estaba. Ahí recordó que su hija le había hablado de un auto con vidrios polarizados que le sacaban fotos a ella y a sus compañeras a la salida de la escuela. Una certeza se le clavó en el corazón: “Se la llevaron”.

Peli era muy buena alumna; en la imagen, junto a su familia, durante una celebración escolar.
Peli era muy buena alumna; en la imagen, junto a su familia, durante una celebración escolar.

Inmediatamente, Bety y su marido fueron a hacer la denuncia, pero en la comisaría no se la tomaron. Les dijeron que tenían que esperar 48 horas. La Justicia comenzó a buscarla dos días más tarde. Desde entonces y hasta ahora, el paradero de Peli es un misterio. La hipótesis que maneja la familia es que la secuestraron con fines de trata y explotación sexual. Tanto Bety, como Ana Paula, la hermana menor de Peli, se quejan del lento accionar judicial. “Una vez, un camionero nos dijo que la había visto en un prostíbulo de Córdoba. Pero hasta que la Justicia accionó, ya no quedaba nadie”, ponen como ejemplo.

En todos estos años la buscaron tanto como pudieron. Vendieron el auto y hasta las cosas de valor que había en la casa para cubrir gastos de traslado y hasta los afiches para difundir su cara. “Nunca tuvimos ayuda. Tampoco apoyo, como por ejemplo un psicólogo para mis hijos”, remarca Yacante. La mujer denuncia haber recibido presiones de la Justicia riojana para que cambiara su declaración, a fin de cerrar la causa. “No me van a hacer decir que se fue. A ella se la llevaron engañada o algo le hicieron para que no gritara” asume esta mamá que todavía no se perdona no haberse asomado a la calle cuando escuchó aquel auto. “Tal vez podría haberla salvado”, se lamenta.

Peli tiene un lunar visible a la altura del cóccix (más conocido como “huesito dulce”) y la marca voluminosa de una vacuna en el brazo derecho. Está vigente una recompensa de 500.000 pesos para quienes aporten algún dato que permita dar con su paradero.

A quién podés llamar si tenés un dato sobre ella:

  • Podés escribirle al Ministerio de Seguridad haciendo click en este link o llamando a la línea 134.
  • Podés llamar al 911.
  • Podés comunicarte con la organización Personas Perdidas por whatsapp al 11.4915.9470
  • Podés comunicarte con la organización Missing Children al 0800 333 5500

Por Lorena Oliva para La Nación

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