El exgobernador se ausentó de una sesión clave contra Milei y en la Casa de las Tejas reina el silencio. Cruces de mensajes entre el Secretario General y el Presidente de la Cámara por el RIGI y la reforma electoral.
La política riojana vive horas de un silencio sepulcral que aturde. La ausencia del diputado nacional Sergio Casas en la sesión donde el peronismo duro buscaba frenar la reforma laboral de Javier Milei no fue un descuido técnico. Fue un mensaje político cifrado que tiene como destinatarios tanto al Instituto Patria como a la Casa Rosada.
En la Casa de las Tejas, la orden es no emitir palabra. El mutismo oficialista intenta cubrir una realidad que irrita al kirchnerismo nacional: mientras el bloque de Unión por la Patria intentaba abroquelarse contra el proyecto libertario, una de las bancas de La Rioja quedó vacía. El dato que circula es que el Ejecutivo provincial le habría ofrecido el avión a Casas para garantizar su presencia, pero el exgobernador habría optado por «unos días de descanso».
El eje Herrera-Menem: WhatsApp al rojo vivo
Detrás de la «decisión personal» de Casas asoma una negociación de altísimo nivel. Según pudo saber, existió un intenso intercambio de mensajes entre el secretario General de la Gobernación, Ricardo Herrera, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
La lógica es de un pragmatismo brutal: La Libertad Avanza necesita «gestos» de las provincias para sus leyes, y Ricardo Quintela necesita «oxígeno» (recursos) para enfrentar la creciente demanda salarial antes de su viaje a Canadá.
El pliego de condiciones de Martín Menem
Menem no da puntada sin hilo. En esos intercambios, habría puesto sobre la mesa tres exigencias para destrabar fondos:
- Adhesión al RIGI: El régimen de grandes inversiones es la prioridad de Milei para el sector minero.
- Boleta Única de Papel: Un cambio que el oficialismo nacional empuja para desarticular el sistema tradicional.
- Distrito Único: Menem presiona para que la elección de diputados provinciales deje de ser departamental, buscando licuar el poder territorial de los intendentes del PJ.
El faltazo de Casas es leído como la primera cuota de ese acuerdo. Al peronismo riojano le cuesta digerir que, mientras Quintela confronta con Milei en los medios porteños, en la práctica se habiliten ausencias que favorecen al oficialismo nacional en el Congreso.