Es el esposo de Teresita Madera, actual diputada provincial y vicegobernadora electa. Se llama Fernando Torres, un hombre de la policía que fue el jefe de custodia del ex gobernador Luis Beder Herrera. Hace política y sonó como jefe de la Policía provincia. Luego se desvaneció por su relación política.
Así construye poder con su mujer. Torres podría ser el jefe de Gabinete del intendente electo, Armando Molina, en una sociedad que se proyecta más allá del mandato del actual gobernador Ricardo Quintela.
Tuvo mucho protagonismo en la pandemia y fue quien manejó el financiamiento de los famosos chalecos rojos, una mega estructura política que vino para quedarse dentro del gobierno.
Se habló de 5.000 personas que ahora piden el pase a planta del Estado como los demás 25.000 que están en la misma situación. Algunos lograron su objetivo antes de las elecciones del pasado 7 de mayo.

Torres no es un apellido más en la vida democrática contemporánea. Podría disputarle la Intendencia, como ya lo intentó, al actual intendente de Sanagasta, Federico Sbiroli. Caja tiene para hacerlo con el fin de un armado provincial.
El dato más importante: su hermana, María Eugenia, es jueza y quien tiene a su cargo el Juzgado de Instrucción N°3. Fue vocal del Tribunal de Cuentas con un perfil muy bajo, pero tiene el poder de la libertad sobre las personas. La magistrada fue quien decidió darle de baja al estacionamiento medido que había dispuesto la intendenta de la Capital, Inés Brizuela y Doria.
Pasando en limpio: Fernando Torres es Teresita Madera y Maria Eugenia Torres y hasta puede ser el hombre fuerte de Armando Molina. Lo cierto es que hoy tiene poder en el silencio dentro de la estructura del gobernador Ricardo Quintela.




