Con un slogan que responsabiliza al Presidente por la situación económica y la falta de obras, el peronismo riojano sale a la calle para defenderse de la mala imagen de la gestión local. La estrategia, sin embargo, revela el nerviosismo que se vive en el oficialismo.
LA RIOJA.- La campaña del peronismo en La Rioja ha entrado en una fase de «desesperación», con un mensaje que se repite en los barrios de la Capital: «toda la culpa es de Milei». El slogan es una muestra de que el «quintelismo» se encuentra en una posición defensiva y que busca desviar la atención de los problemas de su gestión.
La «desesperación» se manifiesta en un mensaje que busca un chivo expiatorio para los problemas de la provincia. En lugar de defender su propia gestión, el peronismo acusa al gobierno nacional de ser el único responsable de la situación económica y social.
Esta estrategia es un intento de contrarrestar el bajo nivel de aprobación de la gestión de Ricardo Quintela y de revertir la tendencia que, según los sondeos, los deja 12 puntos por debajo de La Libertad Avanza.
La campaña del peronismo es una apuesta de alto riesgo. Si bien culpar a Javier Milei puede movilizar a una parte de la base militante, también puede ser visto por el electorado como una excusa para no dar respuestas a los problemas locales. La «desesperación» del «quintelismo» en los barrios es un síntoma de que el peronismo se enfrenta a una batalla que podría costarle su hegemonía de 40 años.



