Fue la gran apuesta para financiar el Parque Eólico Arauco, pero terminó en un juicio en Nueva York. Mientras el resto de las provincias regularizó sus deudas, La Rioja se mantiene en cesación de pagos, bloqueando cualquier posibilidad de crédito internacional para obras o infraestructura.
Para entender por qué el 2026 se presenta como un callejón sin salida para las finanzas riojanas, hay que mirar hacia atrás. El llamado «Bono Verde» no fue una deuda tomada para gastos corrientes, sino una herramienta financiera sofisticada emitida originalmente para ampliar el Parque Eólico Arauco, la joya energética de la provincia. La promesa era clara: los molinos generarían la electricidad y los dólares para repagar el crédito.
Sin embargo, esa rueda virtuosa se rompió. Hoy, La Rioja ostenta una singularidad negativa en el mapa federal: es la única provincia que sigue en default.
Crónica de un impago solitario
Mientras gobernadores de otros distritos endeudados —como Buenos Aires, Córdoba o Entre Ríos— se sentaron a negociar con los bonistas extranjeros y lograron reestructurar sus pasivos tras las crisis cambiarias, la estrategia de La Rioja fue la confrontación y el silencio.
La provincia dejó de pagar los vencimientos de capital e intereses de este título internacional (que cotiza bajo ley extranjera), acumulando una deuda que ya es objeto de demandas en los tribunales de Nueva York.
«La Rioja decidió entrar en una batalla judicial que, en la práctica, le cierra el grifo del financiamiento externo por años», explican desde una consultora financiera de la City porteña que sigue de cerca los títulos subsoberanos.
Las consecuencias para el 2026
El default del Bono Verde no es solo un problema de abogados; tiene efectos reales sobre la economía doméstica:
- Sin crédito para obras: Al estar en «rojo» en los mercados internacionales, nadie le presta dinero a La Rioja. Ni bancos, ni fondos de inversión. Esto significa que cualquier obra pública (caminos, hospitales, viviendas) debe financiarse exclusivamente con la coparticipación o con emisión de cuasimonedas, ya que la ventanilla del crédito está clausurada.
- El riesgo de los activos: El litigio en el exterior pone en riesgo los propios activos provinciales en el extranjero o incluso las regalías futuras que podrían ser embargadas.
- Aislamiento total: Sumado a la no adhesión al RIGI, el default funciona como un cartel de «No pasar» para los inversores privados. Si el propio Estado no cumple sus contratos, ¿qué garantías tiene una empresa minera o energética para instalarse?
En resumen, el «Bono Verde» pasó de ser una promesa de energía limpia y dólares frescos a convertirse en un cepo financiero que asfixia las cuentas públicas y deja a la provincia dependiendo, más que nunca, de la voluntad política de la Casa Rosada.