Según datos del Indec, el índice de producción manufacturero anotó una contracción interanual en el primer mes del año, con diez de sus dieciséis divisiones a la baja. Pese al retroceso, la medición desestacionalizada arrojó un avance del 3,1% respecto de diciembre.
El arranque del año no trajo alivio pleno para la industria manufacturera argentina. En enero de 2026, el índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) registró una caída del 3,2% en comparación con igual mes de 2025. A pesar de esta contracción interanual, la serie desestacionalizada mostró un rebote positivo del 3,1% frente al mes anterior, mientras que la serie tendencia-ciclo anotó una leve suba del 0,8%.
El declive interanual no fue un fenómeno aislado, sino que cruzó a gran parte del entramado productivo: diez de las dieciséis divisiones relevadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) presentaron caídas.
El golpe a la industria pesada y automotriz
Los impactos más duros se sintieron en los sectores vinculados a la industria metalmecánica y el transporte. El rubro de vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes se desplomó un 25,7%. Este fuerte retroceso se explica por una menor producción de automóviles y utilitarios , acompañada de una caída interanual del 25,7% en las ventas a concesionarios de unidades nacionales y un derrumbe del 49,0% en la cantidad de automóviles exportados.
A la par, la división de maquinaria y equipo anotó una retracción del 20,2% , arrastrada fuertemente por la maquinaria agropecuaria, que cayó un 32,1%. Este descenso respondió a la menor fabricación de tractores, cosechadoras y ciertas líneas de implementos.
Consumo interno y la presión importadora
El consumo de bienes durables y semidurables también reflejó el impacto de la coyuntura. La fabricación de aparatos de uso doméstico se contrajo un 35,8% en enero. Esta retracción obedeció a una menor elaboración de heladeras, lavarropas y cocinas , en un escenario donde los referentes del sector señalan una mayor competencia frente a los productos importados.
En la misma línea, el bloque de prendas de vestir, cuero y calzado disminuyó un 20,6%. Según las fuentes consultadas por el organismo estadístico, el sector enfrenta una menor demanda en el mercado interno y sufre también los efectos del ingreso de mercadería del exterior. En estrecha vinculación, la elaboración de productos textiles se desplomó un 23,9%.
Alimentos: el contraste entre la mesa local y la exportación
El sector de alimentos y bebidas, termómetro ineludible del consumo masivo, experimentó una baja del 0,7%. En su interior, la dinámica de la carne vacuna resultó reveladora: su producción general cayó un 9,2%. Mientras que el consumo interno aparente (su principal destino) se contrajo un 14,8%, las exportaciones treparon un 12,3% interanual impulsadas por los despachos hacia China.
Como contrapartida, los productos lácteos mostraron un signo vital positivo al registrar un incremento interanual del 6,9%. Este salto se fundamentó en una mayor elaboración de quesos y leche en polvo , traccionada por una suba del 9,7% en la producción primaria de leche.
Los rubros que lograron sortear la caída
En medio del escenario generalizado a la baja, algunos sectores lograron anotar números verdes. Se destacaron positivamente las sustancias y productos químicos con un alza del 7,2% , y los productos minerales no metálicos, que crecieron un 4,3%. También sumaron alicientes la refinación del petróleo, coque y combustible nuclear (+2,2%) y los productos de tabaco (+2,5%).
Finalmente, desde el Indec recordaron que los datos de la coyuntura industrial correspondientes a enero y febrero deben ser analizados tomando el bimestre en su conjunto, dada la alta variabilidad que imponen históricamente las vacaciones y las paradas técnicas programadas por las fábricas durante el verano.
































