El Indec dará a conocer este jueves el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del segundo mes del año. Mientras las consultoras privadas proyectan un alza y se alejan de la pauta oficial, en el Palacio de Hacienda confían en mostrar una desaceleración respecto al 2,9% de enero y preparan el terreno para la acumulación de reservas.
Se respira tensión en el quinto piso del Palacio de Hacienda. Será una semana determinante para la gestión de Luis «Toto» Caputo. Este jueves 13 de marzo, a las 16 horas en punto, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicará el dato del Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a febrero de 2026.
Para el ministro de Economía, el número trae consigo una obligación casi ineludible: la cifra debe ubicarse por debajo del 2,9% registrado en enero. Las razones son claras. Por un lado, el propio Caputo anticipó una desaceleración; por el otro, febrero es un mes estacionalmente menos inflacionario que enero, un mes que estuvo fuertemente golpeado por los aumentos en la carne y el turismo vacacional. La matemática básica indica que febrero debe ser menor. La gran pregunta que desvela a los mercados es: ¿cuánto menor?
La advertencia del mercado y el temido REM
La antesala al dato oficial no trajo las mejores noticias para el equipo económico. El viernes pasado, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) publicó el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), la encuesta que marca el pulso de lo que esperan los principales bancos, fondos de inversión y consultoras del país. Y las expectativas están al alza.
Los números que arrojó el informe encienden algunas alarmas en Economía:
- Inflación anual: El mercado estima ahora un 26,1% para todo 2026, un salto respecto al 22,4% que proyectaban el mes pasado. Esta cifra se aleja peligrosamente del ambicioso 10% plasmado en el Presupuesto Nacional.
- El «Top 10»: Las consultoras con mayor nivel de acierto son aún más pesimistas y ubican la inflación anual en un 27,8%.
- El corto plazo: Para febrero, los analistas corrigieron su pronóstico del 2,1% al 2,7%; mientras que para el siempre difícil mes de marzo, la expectativa subió del 2,2% al 2,5%.
- A 12 meses: La proyección interanual saltó del 21% al 22,3%.
En el Ministerio de Economía saben que las encuestas tienen un sustento real, pero el verdadero dolor de cabeza no es el número en sí, sino su impacto en la economía real. Las grandes empresas utilizan estos pronósticos del REM para definir sus políticas de costos y remarcar precios. En la Argentina, las expectativas de inflación generan, inevitablemente, más inflación. Es un componente cultural que le suma leña al fuego del IPC y que desafía la visión estrictamente monetarista del Gobierno.
La confianza oficial y el «Plan B» de los dólares
Pese al pesimismo de la city, Caputo confía en sus propios números. En el Gobierno esperan que el dato de este jueves muestre una reducción, aunque reconocen que será una caída «escueta» respecto a enero.
El gran objetivo del Ejecutivo es quebrar la inercia para lograr que, en los próximos meses, el índice mensual comience con un «1». Por ahora, la meta del 10% anual que fijaba el Presupuesto 2026 asoma como un imposible, considerando que solo el primer trimestre acumularía un alza cercana al 8%. Ante esta realidad, Economía traza una nueva línea de defensa: cerrar el año con una inflación interanual cercana al 20%, o al menos, perforar el 31% con el que cerró el 2025.
Sin embargo, si la batalla contra los precios se vuelve más empinada de lo previsto, el oficialismo tiene preparada su carta de respaldo: los dólares del Banco Central. Si la inflación no cede al ritmo esperado, pero la entidad que conduce Santiago Bausili logra sostener la compra de divisas y cumple la exigente meta con el FMI de acumular USD 10.000 millones en reservas, el equipo económico tendrá un argumento de peso para calmar a los mercados. El verdadero problema será si el 2026 termina con la misma inflación que el año anterior y sin dólares en las arcas del Central.































