Tras la cumbre de intendentes en Villa Castelli, el secretario de Gobierno de Chilecito consideró «apresurado» hablar de un aval cerrado a Rodrigo Brizuela y Doria, pero ratificó el fuerte reclamo regional frente al centralismo de la capital.
El tablero político de La Rioja comenzó a registrar movimientos anticipados de cara a la sucesión gubernamental del 2027. Tras la reciente cumbre que reunió a seis intendentes en Villa Castelli, el secretario de Gobierno de la Municipalidad de Chilecito, Ramón Carrizo, brindó detalles exclusivos sobre lo charlado puertas adentro y analizó el impacto de este bloque regional que busca ganar peso frente al centralismo de la capital.
El encuentro, que tuvo como anfitrión a Luis Orquera (General Lamadrid), contó con la presencia de Rodrigo Brizuela y Doria (Chilecito), Adriana Arias (Vinchina), Adriana Olima (Famatina), Miguel de la Vega (Castro Barros) y Antonio Sotomayor (San Blas de los Sauces), además de la adhesión formal de Hugo Páez (Felipe Varela), ausente por razones de salud.
«Hay una relación que se viene tejiendo desde la creación del ‘Oeste Grande’, una región que fundamos cuando éramos concejales», contextualizó Carrizo. Si bien el comunicado oficial apuntó a una agenda estrictamente institucional centrada en la crisis y en los costos operativos de salud —como el desarraigo profesional y el desgaste de las ambulancias que recorren hasta 700 kilómetros diarios—, la rosca política dominó la jornada.
El reclamo del Oeste: un candidato propio para la sucesión
Con el mandato del gobernador Ricardo Quintela llegando a su fin el próximo año y el temprano lanzamiento de figuras de la capital como Teresita Madera o Armando Molina, el intendente de Chilecito, Rodrigo Brizuela y Doria, ya se anotó formalmente en la carrera por la gobernación. Al ser el único de la foto de Villa Castelli con aspiraciones firmes al Ejecutivo provincial, las especulaciones sobre un apoyo en bloque no tardaron en llegar.
«Es muy pronto para hablar de apoyos explícitos, pero sí creo que hay algo que los contagia y los une, que es el sentir de que sea alguien del interior, porque el dirigente del interior siente las necesidades de otra manera», interpretó Carrizo.
El funcionario chileciteño analizó la sintonía fina entre los mandatarios comunales: «Hay cosas que no se están mirando bien desde la capital y ellos lo sienten. Los intendentes quieren que se los escuche y se van a sentir representados si hay un par del interior que pueda postular una idea, porque con un par se puede hablar de igual a igual». El bloque ya fijó una nueva fecha de reunión para el próximo 29 de mayo, aprovechando el aniversario de Vinchina.
Debate minero: Licencia social y propuesta de consulta popular
Otro de los ejes complejos que atraviesa a los departamentos del Oeste es el desarrollo de la minería, un tema donde conviven miradas contrapuestas: mientras el anfitrión Luis Orquera de General Lamadrid gestiona para volcar beneficios mineros en su comuna, Chilecito mantiene una postura histórica de resistencia ambiental.
Carrizo ensayó una exégesis del pensamiento del intendente Brizuela y Doria para explicar cómo conviven estas diferencias en la mesa política: «La única forma de hacer minería para nosotros es en el Famatina, que está a 30 minutos de Chilecito. Es una realidad distinta a la de la cordillera, donde las comunidades a veces ni se enteran de lo que hacen las empresas. En nuestro caso, sí o sí tenés que tener licencia social y un control estricto del impacto ambiental».
No obstante, el secretario de Gobierno fue más allá y aportó una postura personal fundamentada en la dura realidad laboral de la juventud local, proponiendo una salida democrática al histórico conflicto:
«Todos los años egresan 700 chicos de nuestras secundarias: 350 van a la universidad y los otros 350 entran directo al mercado laboral. Hoy se nos complica muchísimo crear 350 puestos de trabajo anuales con nuestra matriz actual. Por eso, aunque yo personalmente no estoy de acuerdo con la minería en el Famatina, entiendo que lo más sano sería hacer una consulta popular«, planteó Carrizo.
Para el funcionario, es momento de madurar la discusión: «Hay que hablarle de frente a la gente y ver en qué condiciones se aceptaría o no. Todos los movimientos ambientalistas surgieron de Chilecito y no es fácil venir a imponer una actividad, pero tenemos que animarnos a conversar sobre alternativas de desarrollo, porque la minería es una industria lícita y hay sectores de la población que hoy están económicamente súper ajustados», concluyó.



