La Rioja combina alta presión tributaria, baja inserción exportadora y pérdida de empleo privado: el contraste con San Juan y Catamarca

Un relevamiento de indicadores económicos y fiscales expone que La Rioja quedó rezagada frente a sus vecinos cuyanos y del NOA. Mientras San Juan consolidó un perfil exportador impulsado por la minería y Catamarca fortaleció su presencia en los mercados internacionales, la provincia gobernada por Ricardo Quintela exhibe mayores impuestos, menor generación de empleo privado y escasa participación en el comercio exterior.

La comparación entre La Rioja, San Juan y Catamarca refleja tres modelos económicos que comenzaron a diferenciarse con mayor fuerza en los últimos años. Aunque las tres provincias comparten características geográficas y climáticas similares, los resultados en materia de empleo, exportaciones y competitividad muestran caminos claramente distintos.

El dato más contundente aparece en el comercio exterior. Según cifras del INDEC, La Rioja apenas explica el 0,2% de las exportaciones argentinas, ubicándose entre las jurisdicciones con menor aporte al total nacional. San Juan, en cambio, representa el 2,4%, mientras Catamarca alcanza el 0,5%, más del doble que La Rioja.

La diferencia también se observa cuando se mide el valor exportado por habitante. San Juan registra 2.492 dólares por persona, muy por encima del promedio nacional (1.878 dólares). Catamarca alcanza 915 dólares, mientras que La Rioja queda en los últimos lugares del ranking nacional con apenas 397 dólares por habitante, una cifra que representa menos de la quinta parte del promedio del país.

Detrás de esos números aparece una diferencia de estrategia productiva. San Juan y Catamarca avanzaron durante la última década en proyectos vinculados a la minería metalífera y al desarrollo de cadenas exportadoras, mientras La Rioja mantuvo una posición mucho más cautelosa frente a la actividad minera de gran escala.

La brecha también se refleja en el mercado laboral. Entre diciembre de 2011 y diciembre de 2025, La Rioja perdió 1.958 empleos privados registrados. San Juan sufrió una caída aún mayor en términos absolutos (-5.492), aunque parte de una estructura económica más amplia y diversificada. Catamarca, en cambio, logró crear 3.884 nuevos puestos formales, convirtiéndose en una de las provincias con mejor desempeño del norte argentino.

En materia tributaria, La Rioja tampoco aparece entre las jurisdicciones más competitivas.

La alícuota del impuesto automotor alcanza el 2,5%, por encima del promedio nacional del 1,93% y superior a San Juan (2%). Sólo provincias como Río Negro, Entre Ríos o San Luis presentan cargas más elevadas.

La presión fiscal también se observa sobre la economía digital. Para los servicios de crédito fintech, La Rioja aplica una alícuota de 9% de Ingresos Brutos, igual que Catamarca, mientras San Juan cobra 6,5%, uno de los niveles más bajos del país. Esa diferencia suele ser considerada por el sector privado como un factor que influye en las decisiones de inversión y radicación de empresas.

En el plano financiero, los datos muestran un deterioro generalizado durante 2025, aunque con diferencias entre provincias. La Rioja pasó de registrar un leve superávit en 2024 a cerrar 2025 con un déficit cercano al 0,4% del Producto Bruto Geográfico, en línea con el empeoramiento observado en buena parte del país producto de la caída de la actividad y la reducción de transferencias nacionales.

Dos modelos vecinos y un desafío para La Rioja

La comparación con San Juan y Catamarca adquiere relevancia porque se trata de provincias con condiciones naturales similares, ubicadas sobre el mismo corredor andino y con recursos geológicos comparables.

Mientras San Juan consolidó un perfil exportador apoyado en la minería del oro y el cobre y Catamarca profundizó el desarrollo del litio y otros minerales estratégicos, La Rioja continúa dependiendo en mayor medida del empleo público, de la coparticipación federal y de un parque industrial que en los últimos años perdió dinamismo.

Los indicadores también muestran que las provincias que lograron aumentar sus exportaciones fueron las que consiguieron sostener mejores niveles de inversión privada y generación de empleo formal.

Ese escenario reabre un debate que atraviesa la política riojana desde hace varios años: si la provincia debe mantener su actual esquema económico o avanzar hacia un modelo más orientado a las exportaciones y a la explotación de sus recursos naturales, siguiendo el camino que eligieron sus dos principales vecinos.

Los números disponibles muestran que, al menos hasta ahora, la distancia entre La Rioja y provincias como San Juan y Catamarca no dejó de ampliarse.