La Rioja logró superávit financiero tras un fuerte recorte de la inversión pública y un ajuste real del gasto

Un informe oficial del Ministerio de Economía revela que la provincia cerró el primer trimestre de 2026 con un resultado financiero positivo de $11.365 millones. La mejora se apoyó en una caída real del gasto total del 11,5%, impulsada principalmente por el desplome de la inversión de capital, mientras el gasto en personal siguió absorbiendo más de la mitad del presupuesto.

La ejecución presupuestaria del primer trimestre de 2026 dejó un cambio de signo en las cuentas públicas de La Rioja. Luego de registrar un déficit financiero de $7.969 millones en igual período del año pasado, la provincia alcanzó un superávit financiero de $11.365 millones, según el informe elaborado por la Subsecretaría de Coordinación Fiscal Provincial del Ministerio de Economía de la Nación.

La mejora fiscal se produjo en un contexto de caída real tanto de los ingresos como del gasto. Mientras los ingresos totales ascendieron a $372.134 millones, con una baja del 6,3% en términos reales interanuales, los gastos totales sumaron $360.769 millones, registrando una reducción aún mayor, del 11,5% real, lo que permitió revertir el resultado de las cuentas públicas.

El ajuste tuvo su mayor impacto en la inversión pública. Los gastos de capital se redujeron un 74,1% en términos reales, al pasar de $24.646 millones a $8.482 millones. Dentro de ese rubro, la inversión real directa, vinculada a la ejecución de obras e infraestructura, cayó 74,4%, constituyéndose en la principal variable de ajuste del presupuesto provincial durante el período.

En contraste, el funcionamiento corriente del Estado mantuvo un peso predominante. Los gastos corrientes representaron el 97,6% del gasto total y crecieron 24,7% en términos nominales, aunque también retrocedieron 6,1% descontando la inflación. Dentro de ese universo, el gasto en personal alcanzó $192.562 millones, equivalente al 53,4% del gasto total y al 52,8% de los ingresos corrientes, consolidándose como el principal componente del presupuesto riojano.

El informe también muestra que las transferencias corrientes absorbieron otro 30,2% del gasto, mientras que los bienes y servicios representaron el 13,2%. Los intereses de la deuda tuvieron una incidencia reducida, con apenas el 0,9% del gasto total.

Como resultado de esa combinación entre menores gastos y una reducción más moderada de los ingresos, el resultado primario pasó de un déficit de $5.340 millones a un superávit de $14.464 millones, mientras que el resultado económico permaneció positivo en $12.656 millones, aunque con una caída real del 22,1% respecto del primer trimestre de 2025.

Otro indicador relevante del informe es la evolución de la autonomía fiscal. Los recursos propios representaron el 15,2% de los ingresos totales, una mejora respecto del 13,5% registrado un año antes, aunque el financiamiento de la provincia continúa dependiendo mayoritariamente de los recursos transferidos por la Nación.

En conjunto, los datos oficiales muestran que el equilibrio alcanzado por las cuentas públicas durante el primer trimestre se explicó principalmente por un fuerte recorte de la inversión pública y por la contención del gasto real, mientras la estructura del presupuesto mantiene una elevada rigidez, con el gasto salarial concentrando más de la mitad de los recursos ejecutados.

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