José Luis Bellia, referente del sector agroindustrial de Chilecito, advirtió que el aumento de los costos de producción, especialmente de la energía, y la caída de la rentabilidad ponen en riesgo la continuidad de fincas, industrias y cientos de puestos de trabajo. Tras reunirse con el Gobierno provincial, pidió que dirigentes riojanos con responsabilidades nacionales y provinciales dejen de confrontar y coordinen una estrategia común para sostener una de las principales economías regionales del NOA.
La crisis que atraviesan las economías regionales volvió a encender una señal de alarma en La Rioja. Productores vitivinícolas, olivícolas y nogalícolas de Chilecito advirtieron que el incremento de los costos energéticos, la caída del consumo, la pérdida de rentabilidad y el endeudamiento con las empresas prestadoras de servicios colocan al sector en una situación crítica que amenaza la continuidad de numerosas explotaciones agropecuarias.
El diagnóstico fue planteado por el productor agroindustrial José Luis Bellia, luego de una reunión mantenida entre representantes del sector y autoridades del Gobierno provincial para analizar alternativas que permitan sostener la producción y preservar el empleo.
«Las inversiones que tiene el campo son muy importantes y requieren muchos años para entrar en producción. Hoy la caída de la rentabilidad está poniendo en riesgo la fuente de trabajo», sostuvo Bellia.
Energía ocho veces más cara
El principal problema señalado por los productores es el fuerte incremento de los costos estructurales para producir en una provincia donde la agricultura depende casi exclusivamente del riego mediante perforaciones profundas.
«La Rioja no tiene agua superficial. Tenemos que extraer el agua desde perforaciones de más de 200 metros. La energía, junto con el combustible, el gas y el transporte, aumentó cerca de un 800% en los últimos 24 meses», explicó Bellia.
Según describió, mientras los costos crecieron exponencialmente, el precio que reciben los productores por sus cosechas no acompañó esa evolución.
Esa situación derivó en un creciente endeudamiento con la empresa distribuidora de electricidad y provocó que numerosas perforaciones utilizadas para riego hayan sido desconectadas por falta de pago.
«Hoy hay perforaciones cortadas y eso pone en riesgo directamente la producción del próximo año», advirtió.
La preocupación por el empleo
El dirigente sostuvo que la crisis ya comenzó a impactar sobre el empleo privado.
Reveló que varias explotaciones agrícolas comunicaron a los sindicatos y a las cámaras empresarias la posibilidad de discontinuar actividades.
«Eso pone en riesgo cerca de cincuenta puestos de trabajo solamente en algunas explotaciones. Y cuando una finca deja de regarse, desaparece», afirmó.
Bellia agregó que el deterioro ya alcanza también a la actividad industrial.
«La Rioja perdió más de 3.000 puestos de trabajo en distintos sectores y en Chilecito ya cerraron industrias porque la rentabilidad no alcanza para sostenerlas», señaló.
Un efecto dominó sobre la economía
El productor describió un proceso que trasciende al sector agropecuario y alcanza al conjunto de la economía regional.
«Cuando al productor no le va bien tampoco le va bien al comercio. Hoy uno pasa por el centro de la ciudad y ve muchos locales cerrados y muy poca actividad», explicó.
A su juicio, la pérdida del poder adquisitivo de trabajadores públicos y privados redujo el consumo y profundizó la retracción económica.
«El ingreso de los asalariados no acompañó el aumento de los servicios ni de los costos de vida. Eso termina afectando toda la actividad», afirmó.
El pedido: una mesa entre dirigentes riojanos
Uno de los mensajes más fuertes estuvo dirigido a la dirigencia política.
Bellia valoró la predisposición del Gobierno provincial para abrir una instancia de diálogo, pero reclamó que también participen los representantes riojanos que ocupan cargos nacionales.
«Hay riojanos con responsabilidades nacionales y riojanos con responsabilidades provinciales y parece como si fueran enemigos. Nosotros no logramos entender cómo no pueden sentarse en una mesa para buscar soluciones», sostuvo.
Y agregó:
«Nadie se salva solo. Tenemos que trabajar todos para sostener el empleo y la producción.»
Competir en condiciones desiguales
Bellia también explicó una de las principales diferencias estructurales entre La Rioja y otras provincias productoras.
Mientras Mendoza dispone de agua proveniente del deshielo cordillerano, gran parte de la producción riojana depende del bombeo permanente desde acuíferos subterráneos.
«Un productor mendocino tiene agua superficial. Nosotros tenemos que extraerla con bombas eléctricas. Necesitamos una energía competitiva porque, si no, competimos en condiciones desiguales», afirmó.
El dirigente aclaró que el sector no reclama subsidios permanentes.
«No queremos vivir de subsidios. Queremos herramientas que nos permitan competir», señaló.
El ejemplo del tomate
Para ilustrar el deterioro de la rentabilidad, Bellia recurrió a un ejemplo concreto.
Explicó que un kilogramo de tomate triturado se comercializa en supermercados entre 1.600 y 2.100 pesos, mientras que el productor recibe apenas entre 80 y 100 pesos por la materia prima.
«El consumidor paga muchísimo y el productor recibe muy poco. Entre medio quedan impuestos, transporte, logística y otros costos. Los dos extremos terminan siendo los perjudicados», resumió.
Un problema que atraviesa a las economías regionales
La situación planteada por los productores riojanos coincide con las dificultades que atraviesan distintas economías regionales del país.
En los últimos meses, se dio la caída de la rentabilidad en sectores como la vitivinicultura, la fruticultura y las producciones intensivas, afectadas por el aumento de costos, el atraso relativo de los precios y la disminución del consumo interno.
Por su parte, hubo advertencias de entidades agropecuarias sobre el incremento del costo de la energía para riego y el impacto que tiene en provincias áridas del oeste argentino, mientras que la pérdida de competitividad de las economías regionales frente al aumento de tarifas, combustibles y logística, son los factores que reducen márgenes y comprometen nuevas inversiones.
En ese contexto, Chilecito ocupa un lugar estratégico dentro de la economía riojana. Es uno de los principales polos vitivinícolas, olivícolas y nogalícolas del NOA, concentra buena parte de las exportaciones agroindustriales de la provincia y constituye una de las mayores fuentes de empleo privado del interior riojano.
Por esa razón, los productores sostienen que la crisis actual excede al sector agropecuario y puede tener consecuencias sobre toda la estructura económica provincial.
«La Rioja ha demostrado durante décadas que puede producir, exportar y generar trabajo. Lo único que pedimos es poder seguir haciéndolo en condiciones que nos permitan competir», concluyó Bellia.