El gobernador riojano impulsa una convocatoria que trasciende el homenaje por los 50 años del asesinato de monseñor Enrique Angelelli. Invitó a gobernadores peronistas, a Axel Kicillof y a dirigentes de La Cámpora en un intento por mostrar capacidad de articulación nacional y recuperar centralidad dentro del peronismo de cara a 2027.
La Rioja intentará convertirse esta semana en el escenario del primer gran gesto de unidad del peronismo rumbo a las elecciones presidenciales de 2027. Detrás del acto por el 50° aniversario del asesinato de monseñor Enrique Angelelli, el gobernador Ricardo Quintela despliega una estrategia política que apunta a reposicionarse dentro del mapa nacional del Partido Justicialista y, especialmente, a reconstruir su vínculo con el kirchnerismo, cuya principal expresión será la presencia confirmada de Máximo Kirchner.
El diputado nacional y presidente del PJ bonaerense arribará a La Rioja el 31 de julio para participar de reuniones políticas y, al día siguiente, asistir al acto central en homenaje al obispo riojano asesinado durante la última dictadura militar. La confirmación fue realizada por la diputada nacional Hilda Aguirre, quien además anticipó la llegada de otros referentes del kirchnerismo y de legisladores nacionales.
Sin embargo, detrás de la conmemoración religiosa e histórica, dirigentes del justicialismo reconocen que el verdadero valor político estará en la fotografía que pueda construirse alrededor del gobernador riojano.
La búsqueda de una nueva centralidad
Quintela convocó a todos los gobernadores peronistas y también extendió invitaciones a mandatarios de otros espacios políticos. Entre los invitados figura el gobernador bonaerense Axel Kicillof, uno de los principales aspirantes presidenciales del peronismo, además de dirigentes de La Cámpora encabezados por Máximo Kirchner.
La intención del mandatario riojano es que el homenaje a Angelelli funcione como un ámbito neutral donde puedan confluir sectores que durante los últimos meses profundizaron sus diferencias internas.
El objetivo excede la organización de un acto institucional. La apuesta consiste en que La Rioja aparezca como el punto de partida de una etapa de reconstrucción del diálogo dentro del PJ, en momentos en que el partido busca redefinir su liderazgo nacional después de la derrota presidencial de 2023.
El gesto hacia Cristina Kirchner
Dentro del peronismo existe otra lectura sobre la convocatoria impulsada por Quintela. La confirmación de Máximo Kirchner es interpretada como una señal de acercamiento hacia el sector político que responde a Cristina Fernández de Kirchner.
Después del enfrentamiento que ambos protagonizaron durante la disputa por la conducción nacional del Partido Justicialista, la presencia del líder de La Cámpora representa un gesto político que busca dejar atrás aquella confrontación.
En ese marco, dirigentes del PJ consideran que Quintela procura reconstruir confianza con el kirchnerismo y volver a ser un dirigente de referencia para el espacio que continúa liderando la expresidenta, convencido de que cualquier proceso de reorganización del peronismo requerirá algún nivel de entendimiento con ese sector.
La eventual presencia de Máximo Kirchner junto al gobernador riojano tendría un alto valor simbólico, especialmente si finalmente también participa Axel Kicillof, hoy protagonista de una compleja relación política con el presidente del PJ bonaerense.
Un escenario atravesado por la interna del peronismo
La convocatoria riojana se produce en medio de una etapa de fuerte reconfiguración del justicialismo.
En las últimas semanas, se conoció sobre los distintos intentos de gobernadores peronistas por construir ámbitos de diálogo que permitan reducir la tensión entre el kirchnerismo y el espacio referenciado en Axel Kicillof, con vistas a la reorganización del partido antes de las elecciones de 2027.
En la misma línea, se analizó el proceso de construcción política que encabeza Máximo Kirchner dentro del PJ bonaerense y las diferencias estratégicas que mantiene con el gobernador de Buenos Aires respecto del liderazgo futuro del peronismo.
Por su parte, se reflejó la puja entre los distintos sectores del justicialismo por la conducción política del espacio y las dificultades para alcanzar una estrategia común frente al Gobierno nacional.
En ese contexto, cualquier imagen que reúna en un mismo escenario a Quintela, Máximo Kirchner, Kicillof y otros gobernadores sería interpretada como una señal de distensión dentro de una fuerza política que todavía busca redefinir su conducción.
La Rioja como escenario nacional
El aniversario del asesinato de Enrique Angelelli ofrece un marco con una fuerte carga histórica y simbólica para una convocatoria que trasciende las fronteras provinciales.
El obispo riojano, asesinado el 4 de agosto de 1976 y posteriormente reconocido como víctima del terrorismo de Estado, constituye una figura de consenso dentro del peronismo y de amplios sectores de la Iglesia vinculados a la defensa de los derechos humanos.
Quintela intenta aprovechar ese contexto para proyectar a La Rioja como sede de un encuentro de alcance nacional y, al mismo tiempo, reforzar su perfil como uno de los gobernadores con capacidad de tender puentes entre los distintos sectores del justicialismo.
Si finalmente confluyen en la provincia gobernadores, dirigentes nacionales, legisladores y referentes de La Cámpora, la imagen que deje el acto del 1 de agosto podría convertirse en una de las primeras fotografías políticas de la etapa de reconstrucción del PJ y en un nuevo intento del gobernador riojano por recuperar protagonismo dentro del armado nacional peronista.