En un acto partidario en el Noroeste Argentino (NOA), el diputado nacional cuestionó la estrategia de aquellos que priorizan la moderación y la «escucha» por sobre el compromiso político. El mensaje, un tiro por elevación hacia los sectores que buscan una renovación en el peronismo lejos de La Cámpora.
El diputado nacional y referente de La Cámpora, Máximo Kirchner, visitó la provincia de La Rioja para participar de un acto del Partido Justicialista, donde aprovechó el escenario para marcar la cancha en la interna del peronismo. Con un discurso cargado de reproches hacia el interior del movimiento, Kirchner apuntó contra el perfil de los dirigentes que, según su visión, priorizan el marketing político y los “focus groups” antes que las definiciones ideológicas y el compromiso real.
Aunque evitó dar nombres propios, el mensaje fue interpretado de inmediato por la dirigencia como un cuestionamiento directo a la estrategia de gestión y moderación que impulsa el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y otros intendentes que intentan construir un armado peronista alejado de las estructuras camporistas.
El reclamo por un programa claro frente a la crisis
Durante su intervención, el líder camporista fue tajante al describir la dinámica de los dirigentes que, bajo el ala de las consultoras, optan por posturas ambiguas. “Muchas veces nos cansamos los militantes y todos los que participamos de la vida política argentina; vienen los dirigentes diciendo ‘vengo a escuchar’. Son dirigentes modelados por consultoras que se la pasan escuchando y finalmente no dicen nada”, sostuvo.
Para Kirchner, esta postura no solo impide el esclarecimiento de los tiempos que atraviesa el país, sino que desdibuja el rol opositor. “Cuando la dirigencia no dice nada, a nuestra sociedad también le cuesta comprender la realidad. Y peor todavía: si el dirigente no dice nada, tampoco se compromete a nada”, remarcó ante la militancia riojana.
La tensión en la interna: gestión vs. ideología
El discurso del diputado no solo buscó interpelar el presente del PJ, sino también definir cuál debe ser el estándar de liderazgo frente al gobierno de Javier Milei. En este sentido, Kirchner insistió en que el discurso de campaña debe ser un contrato ineludible con el electorado: “Necesitamos dirigentes que cuando abren la boca asuman ese compromiso con el pueblo argentino; que lo que se dice arriba de una tarima se lleve adelante contra viento y marea cuando se llega al sillón de la presidencia”.
Este enfoque confronta directamente con las estrategias de sectores bonaerenses, marcando una clara división sobre cómo ejercer la oposición frente al gobierno de Javier Milei. Mientras un sector del peronismo apuesta por un perfil de gestión que evite las disputas ideológicas tradicionales, el kirchnerismo reafirma la necesidad de un posicionamiento claro.



