Comercios y peatones en el paseo peatonal del centro de La Rioja.

La trampa de los ingresos en La Rioja: la mitad de los trabajadores no alcanza los $900.000 y el peso de la informalidad ahonda la brecha cotidiana

El reciente informe de distribución del ingreso del INDEC muestra una estructura salarial condicionada por la precariedad: los empleos no registrados perciben la mitad que los formales y en los hogares más vulnerables los ingresos laborales cubren apenas un tercio del sustento familiar.

Llegar a fin de mes en los aglomerados del Noroeste Argentino y particularmente en La Rioja no es solo una cuestión de administración doméstica; es una pulseada constante contra una estructura de ingresos polarizada y marcada por la desprotección laboral.

De acuerdo con el informe técnico de Evolución de la distribución del ingreso (EPH) correspondiente al segundo trimestre de 2026 publicado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el ingreso medio individual en el país se ubicó en $1.094.136, mientras que el promedio de la ocupación principal alcanzó los $1.129.527. Sin embargo, detrás de estos promedios se esconde un dato crucial para comprender el bolsillo riojano: la mediana se situó en $900.000. Esto significa que el 50% de la población ocupada percibe sumas iguales o inferiores a dicho monto, quedando la gran mayoría de las familias de estratos medios y bajos muy rezagadas respecto a los estándares de consumo y bienestar.

La brecha de la informalidad: trabajar el doble para ganar la mitad

En una plaza como el aglomerado de La Rioja —comprendido dentro de las urbes relevadas por la EPH con menos de 500.000 habitantes y perteneciente a la región NOA—, la calidad y formalidad del empleo constituyen el principal filtro de desigualdad económica.

Las cifras oficiales desnudan la disparidad entre quienes cuentan con aportes de ley y aquellos atrapados en la economía precaria:

  • Asalariados formales (con descuento jubilatorio): alcanzaron un ingreso medio mensual de $1.433.794.
  • Asalariados informales (sin descuento jubilatorio): percibieron un haber medio de tan solo $706.204.

La distancia supera el 103%: un trabajador en relación de dependencia registrado percibe en promedio más del doble que aquel que carece de protección previsional y laboral. Cuando se observa el total de los ocupados en la escala general, el panorama es aún más drástico: el ingreso medio del estrato formal escala a $1.504.943, mientras que el sector informal cae a $661.214.

La pirámide de los hogares: cuando el trabajo no basta

El impacto territorial en las familias riojanas se torna crítico al descender a los estratos de menores recursos. El informe refleja una fuerte dependencia de ingresos no laborales (subsidios estatales, pensiones no contributivas o transferencias) en la base de la pirámide:

Estrato socioeconómicoDecilesIngreso medio per cápita familiarIngreso medio individual
Estrato Bajo
Deciles 1 al 4$260.839$382.621
Estrato Medio
Deciles 5 al 8$624.276$1.033.047
Estrato Alto
Deciles 9 y 10$1.672.291$2.641.394

En el primer decil socioeconómico, apenas el 32,7% del ingreso total del hogar proviene de fuentes laborales, mientras que el 67,3% depende de asistencia social o ingresos no laborales. En contraste, en el décimo decil más acomodado, el trabajo explica el 86,6% de los ingresos familiares.

A esta desventaja se suma la carga de manutención: en los hogares del estrato más vulnerable conviven 291 personas no ocupadas por cada 100 ocupadas, y 79 sin ingresos por cada 100 perceptoras. Hacia el decil más alto, la proporción desciende a solo 64 no ocupados por cada centenar de trabajadores activos.

Disparidad de género: 26,3% de brecha salarial

Otro de los ejes determinantes para la realidad local es la brecha de género en el mercado del trabajo. En el segundo trimestre de 2026, el ingreso promedio de las mujeres ocupadas fue de $943.439, frente a $1.280.538 registrado en los varones, consolidando una brecha de ingresos del 26,3% en la ocupación principal.

Al medir la totalidad de las fuentes individuales (laborales y previsionales), las riojanas promedian $927.252 mensuales, mientras que los varones alcanzan $1.266.369. Además, las mujeres exhiben una inserción más débil en los deciles laborales puros: en los primeros deciles individuales, más de la mitad o hasta el 81,7% de sus recursos corresponden a transferencias o pensiones no laborales.

El desafío en territorio

Con un coeficiente de Gini situado en 0,428 y una distancia donde el decil más pudiente concentra 13 veces el ingreso per cápita del decil inicial en medianas, el diagnóstico para La Rioja y el norte argentino ratifica un escollo estructural: recomponer el poder adquisitivo exige, antes que cualquier otra variable, revertir la informalidad y crear empleo genuino que devuelva a los hogares la capacidad de sostenerse a través del salario formal.

El informe


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