Ni ley de lemas ni reformas al Código: Quintela definirá la sucesión con encuestas y asoma la fórmula Madera–Brizuela y Doria

La Casa de las Tejas descartó cualquier alteración del calendario o de las reglas electorales. El Gobernador ensaya tres o cuatro combinaciones territoriales en su cabeza, pero con los números actuales el binomio que pica en punta reúne a la Vicegobernadora con el intendente de Chilecito.

En los pasillos de la Casa de las Tejas comenzó a despejarse una de las mayores incógnitas institucionales que mantenía en vilo al peronismo riojano: Ricardo Quintela no tocará el Código Electoral ni impulsará atajos normativos como una eventual ley de lemas. La directiva que baja desde el despacho gubernamental es terminante: la fórmula para disputar la sucesión provincial se definirá por consenso político y con las encuestas sobre la mesa, replicando el mismo esquema de legitimación y ordenamiento con el que el propio mandatario fue ungido en 2019.

El dato, transmitido por allegados directos al Gobernador que conocen al detalle el tablero de poder provincial, le pone un freno a las especulaciones parlamentarias. Frente a quienes agitaban modificaciones de fondo en el sistema de votación para contener a las distintas tribus partidarias, el mandatario optó por un método tradicional: medir el volumen real de cada aspirante y cerrar el binomio mediante acuerdos atados al pulso de la opinión pública.

La ingeniería territorial: más allá de Chilecito

En la cabeza de Quintela conviven hoy tres o cuatro hipótesis de trabajo. Aunque la atención pública quedó concentrada en los movimientos de Chilecito tras la reciente incorporación del intendente Rodrigo Brizuela y Doria al redil gubernamental, el radar del Ejecutivo abarca un mapa mucho más complejo.

La premisa del mandatario es asegurar representación efectiva de las distintas regiones de la provincia: los populosos circuitos de la Capital, la gravitación productiva de la Costa riojana y la histórica fidelidad territorial de Los Llanos. Ninguna arquitectura electoral, advierten en el entorno oficialista, podrá construirse mirando únicamente el Oeste. La fórmula deberá sintetizar ese equilibrio federal interno para evitar fracturas departamentales en un escenario donde la oposición libertaria acecha en los sondeos de opinión.

Madera–Brizuela y Doria: el binomio que lidera los ensayos

Bajo la lógica estricta de «encuesta en mano» y consenso de cúpula, el tablero arroja una definición concreta en el arranque de octubre: si la elección tuviera que resolverse hoy con los números que maneja la Gobernación, la fórmula que pica en punta es la que integran la vicegobernadora Teresita Madera y el intendente de Chilecito, Rodrigo Brizuela y Doria.

La combinación resuelve varios dilemas de un solo movimiento: respeta la ley de paridad de género, ancla un pie en el peso electoral de la Capital a través de Madera y consolida el pacto con el interior mediante el desembarco del jefe comunal de la Perla del Oeste. Asimismo, neutraliza la resistencia del bloque disidente que mantenía puentes aceitados con la titular de la Legislatura, desactivando el riesgo de una interna a cielo abierto.

El diseño, sin embargo, abre interrogantes sobre el destino de los otros casilleros de peso, fundamentalmente el rol de la diputada nacional Gabriela Pedrali y el posicionamiento del intendente capitalino Armando Molina, quien continúa haciendo valer su propio despliegue territorial. Con el método de selección ya definido y sin atajos legislativos a la vista, la carrera por la gobernación ingresa en su fase de definiciones por decantación, donde los números fríos de los sondeos tendrán la última palabra.


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