El diputado por Castro Barros intensifica su presencia departamental con aspiraciones a la gobernación. Compartió los festejos de los 247 años de Miranda con el intendente Rodrigo Brizuela y Doria y Raúl Andalor, en un movimiento que desafía la polarización de la cúpula oficialista.
En el tablero del peronismo riojano, la carrera por la sucesión de Ricardo Quintela comenzó a sumar movimientos territoriales abiertos. Mientras en la Casa de las Tejas se proyecta resolver la fórmula por consenso y sondeos de opinión —con el binomio Teresita Madera–Rodrigo Brizuela y Doria en el centro de los ensayos de laboratorio—, el diputado provincial por el departamento Castro Barros, Marcelo Del Moral, decidió acelerar el paso y exhibir su vocación explícita de competir por el sillón de San Nicolás de Bari.
Con ese objetivo en agenda, el legislador costeño redobló sus recorridas por el interior provincial y recaló en el departamento Chilecito. Allí participó de los festejos oficiales por el 247° aniversario de la localidad de Miranda, donde se mostró en estrecha sintonía con el jefe comunal anfitrión, Rodrigo Brizuela y Doria, y con el dirigente Raúl Andalor.
Presencia en el bastión del Oeste
La postal de Miranda encierra una fuerte lectura política para la interna del justicialismo. Chilecito no solo constituye el segundo padrón electoral de la provincia y la cabecera ineludible del Oeste, sino que hoy concentra buena parte de la atención tras el reacomodamiento institucional de Brizuela y Doria en las filas del oficialismo.
Al desembarcar en el territorio chileciteño, Del Moral busca tejer puentes directos con los jefes comunales y referentes del interior para consolidar un armado federal doméstico. Su estrategia apunta a no cederle la centralidad del interior productivo a una sola figura y a presentarse como un cuadro de gestión probado, capaz de contener las demandas de los departamentos fuera del Gran Capital.
El juego de la Costa y la presión sobre la mesa chica
Con una extensa trayectoria en la política departamental de Castro Barros y su paso por carteras clave como el Ministerio de Infraestructura, Del Moral pretende terciar en una discusión que hasta ahora parecía concentrarse entre la dirigencia capitalina y los acuerdos cupulares. Su despliegue por los pueblos y parajes del interior responde a la premisa de sumar volumen propio antes de que la conducción provincial comience a medir con rigor los números de imagen e intención de voto.
La presencia de figuras como Andalor en la comitiva subraya la voluntad de aglutinar sectores del peronismo que reclaman un debate horizontal sobre el destino del movimiento. En un escenario donde el oficialismo debe blindar su competitividad frente al asedio electoral de La Libertad Avanza y la resistencia a la disciplina fiscal nacional, la irrupción de Del Moral confirma que la carrera por el 2027 no se limitará a una designación vertical, sino que demandará un complejo proceso de negociación y contención territorial en toda la geografía provincial.
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