Un informe de la consultora Politikon Chaco ubicó a la provincia en el cuarto lugar nacional de destrucción de trabajo registrado desde el cambio de gobierno. El padrón privado quedó reducido a apenas 29.000 asalariados, menos de la mitad de la masa que sostiene el Estado provincial.
El mercado laboral privado de La Rioja atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años. De acuerdo con un relevamiento especial elaborado por la consultora Politikon Chaco en base a los registros de la Secretaría de Trabajo de la Nación y el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el empleo formal registrado en el sector privado riojano sufrió una contracción del 11,7% entre noviembre de 2023 y julio de 2026.
La magnitud del retroceso laboral se traduce en la pérdida neta de 3.848 puestos de trabajo formales en el entramado empresarial provincial durante la actual gestión nacional. La cifra ubica a La Rioja en el lote de los distritos más golpeados del país, casi triplicando la media de caída nacional (-4,2%) y situándose en el cuarto lugar de mayor descenso, solo por detrás de Tierra del Fuego (-18,4%), Santa Cruz (-17,1%) y Formosa (-11,9%), e igualando el registro de Misiones.
Apenas 29.000 trabajadores formales y un leve respiro mensual
El informe técnico detalla que en julio de 2026 el padrón de asalariados registrados en el sector privado riojano se ubicó en 29.020 trabajadores en la serie desestacionalizada. Si bien en el mes bajo análisis se observó una leve variación mensual positiva del 0,1% —equivalente a la incorporación de apenas 34 empleados—, el repunte resulta marginal frente al quebranto acumulado durante los últimos 32 meses.
En la comparación interanual frente a julio de 2025, el empleo formal en la provincia exhibió un retroceso del 0,8%, lo que significó la baja de 235 puestos de trabajo en el último año, ratificando las dificultades que enfrentan las empresas locales para sostener sus plantillas de personal.
A nivel de sectores, el retroceso general estuvo motorizado por el freno en la construcción, el comercio y la industria manufacturera, actividades que explican la mayor parte de las bajas acumuladas desde finales de 2023.
La desproporción frente a un Estado con casi 70.000 dependientes
La reducción del universo de trabajadores formales a solo 29.000 personas deja al descubierto la profunda asimetría estructural de la economía riojana. Los datos oficiales del Ministerio de Hacienda provincial revelaron que el erario público financia mes a mes a 68.844 personas entre la administración central, los municipios y 13.000 trabajadores precarizados bajo distintas modalidades asistenciales.
La relación estadística expone que por cada asalariado que aporta al sistema privado formal en La Rioja, existen casi 2,4 personas que dependen de un sueldo o estipendio del Estado provincial, un esquema que agrava la vulnerabilidad fiscal en momentos donde la Nación recortó al 99% las transferencias discrecionales.
Este desbalance condiciona además la capacidad de recaudación tributaria local, limitando los recursos genuinos del Tesoro provincial en medio de la finalización de los bonos Chachos y el congelamiento de las partidas de coparticipación federal.
La disputa política entre la recesión nacional y la presión tributaria
El retroceso del empleo privado se inscribe en la confrontación directa que divide al oficialismo provincial de la oposición. Desde la Casa de las Tejas atribuyen la destrucción de puestos a las políticas macroeconómicas del gobierno nacional, la parálisis total de la obra pública y la apertura comercial que castigó con dureza a los sectores textil y de calzado en el Parque Industrial de la Capital.
En contrapartida, desde La Libertad Avanza liderada por Martín Menem replican que el gobierno de Ricardo Quintela desincentiva la inversión privada y ahoga a las pocas empresas en pie con medidas como el reciente recargo extraordinario del 25% en Ingresos Brutos, empujando a los comercios a la informalidad o al cierre definitivo.
Los datos de la consultora confirman la fragilidad del entramado productivo riojano, donde el sector privado formal pierde terreno de manera sostenida frente a una masa salarial pública que el gobierno provincial ya no tiene margen financiero para seguir expandiendo.



