Un informe técnico de la consultora Politikon Chaco en base a registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo reveló que el distrito riojano sufrió una contracción del 16,6% interanual en julio y del 19,4% desde fines de 2023. El comercio retrocedió un 21,5% y la construcción se hundió un 22,1%, ubicando a la provincia como la más castigada de la Argentina.
La recesión económica y la pérdida de dinamismo en el sector privado formal alcanzaron su registro más crítico en La Rioja. De acuerdo con un relevamiento elaborado por la consultora Politikon Chaco sobre datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), la provincia encabeza de manera absoluta el ranking nacional de destrucción de empresas empleadoras, exhibiendo un desplome interanual del 16,6% en julio de 2026, una marca que quintuplica el promedio general del país (-3,1%).
El informe estadístico precisa que el universo de empleadores formales en territorio riojano se redujo a 2.149 firmas activas, lo que representa la desaparición neta de 429 empresas en los últimos doce meses frente a las 2.578 que operaban en julio de 2025. El retroceso adquiere una dimensión aún más profunda al cotejarlo con noviembre de 2023, momento en que la provincia contaba con 2.666 empleadores registrados: en ese período de dos años y medio, La Rioja perdió 517 empresas, lo que equivale a un retroceso del 19,4% de su entramado productivo privado.
La peor marca del país frente a la excepción neuquina
El documento subraya que, de las 24 jurisdicciones subnacionales evaluadas, únicamente la provincia de Neuquén logró esquivar la tendencia contractiva con una leve suba del 0,2% (18 nuevas firmas) apalancada en la actividad hidrocarburífera. En el resto del mapa nacional predominaron los signos negativos, pero ninguna provincia se acercó a los niveles de deterioro registrados en el distrito riojano.
Mientras distritos de gran escala como la Ciudad de Buenos Aires (-1,3%), Córdoba (-4,8%) o Santa Fe (-2,7%) mantuvieron caídas moderadas, y jurisdicciones vecinas como Catamarca (-6,3%) y San Juan (-2,7%) amortiguaron el impacto, La Rioja duplicó el retroceso de las provincias que le siguieron en la tabla de quebrantos, tales como Misiones (-8,7%) y Tierra del Fuego (-8,0%), consolidando un escenario de retracción generalizada.
Comercio y construcción: caídas por encima del 20%
Al desglosar el desempeño por ramas de actividad hacia el interior de la provincia, el impacto sobre los sectores más dependientes de la demanda interna resulta elocuente. En el rubro comercial, La Rioja registró una caída interanual del 21,5%, posicionándose como el distrito con mayor cierre de locales y firmas mayoristas de todo el territorio nacional, muy lejos de jurisdicciones como Tucumán (-2,6%) o Mendoza (-2,9%).
El sector de la construcción experimentó un panorama idéntico. La interrupción de las transferencias nacionales para infraestructura y la desaceleración de los desarrollos privados provocaron una baja del 22,1% en la cantidad de empresas constructoras con personal a cargo en suelo riojano, encabezando el lote de caídas del rubro junto a Santa Cruz (-14,1%) y Tierra del Fuego (-14,5%), y a contramano de provincias como San Juan (+11,9%) que lograron sostener la obra pública local.
La contracción fabril y el impacto en el empleo registrado
La industria manufacturera riojana tampoco escapó al deterioro estructural. El relevamiento de la SRT reflejó una disminución del 15,7% en la cantidad de establecimientos industriales empleadores respecto a julio de 2025, ubicándose como el segundo peor registro de la Argentina, solo por detrás de Formosa (-17,5%). Esta contracción coincide con el escenario de suspensiones y retiros voluntarios que atraviesa el Parque Industrial de la Capital, donde recientemente la textil Hilado S.A. debió recurrir a la apertura de su concurso preventivo de acreedores.
Asimismo, el segmento que engloba al resto de las actividades de servicios y transporte mostró un retroceso del 11,8% en el territorio provincial, confirmando que la pérdida de empresas alcanzó a todas las cadenas de valor. Los datos oficiales exponen la gravedad de la crisis que enfrenta la administración provincial, donde la pérdida sostenida de empleadores privados formales debilita las bases de sustentación económica y profundiza la dependencia comunitaria de la asistencia estatal.



