La caída de la actividad industrial y la paralización de obras públicas obligan a empresas y sindicatos de La Rioja a buscar nuevas fuentes de empleo. Mientras el sector textil y la agroindustria trabajan por debajo de su capacidad, la UOCRA impulsa capacitaciones para que obreros de la construcción puedan incorporarse a proyectos mineros y espera la reanudación de obras de infraestructura.
Juan Serrano, vicepresidente de la Unión de Industrias Riojanas (UNIR), señaló que la retracción del consumo, el ingreso de productos importados y el aumento de las tarifas afectan especialmente a las textiles de la Capital y a las agroindustrias del interior.
Según su estimación, las fábricas textiles utilizan entre el 35% y el 50% de su capacidad instalada. El dirigente aseguró que algunas empresas detuvieron temporalmente la producción o adelantaron vacaciones y describió una reducción de puestos de trabajo “por goteo”, sin despidos masivos concentrados en una sola planta.
Serrano sostuvo además que los mayores costos de electricidad y gas no pueden trasladarse completamente a los precios en un mercado con ventas en baja. Tanto el nivel de utilización de las plantas como la evolución del empleo fueron informados por UNIR y no están acompañados, por ahora, por un relevamiento público desagregado del parque industrial riojano.
Capacitación para ingresar a la minería
Ante la menor demanda de mano de obra en la construcción, la seccional riojana de la UOCRA comenzó a gestionar capacitaciones orientadas a la actividad minera. Su secretario general, Sebastián Di Fiore, informó que el gremio dialogó con el intendente de General Lamadrid, Luis Orquera, para preparar trabajadores de la zona de Guandacol de acuerdo con los perfiles requeridos por las empresas.
La iniciativa busca que obreros afectados por el freno de la obra pública puedan acceder a otra actividad. Di Fiore afirmó que existen puestos mineros con remuneraciones de hasta $4 millones, aunque no detalló empresas, categorías, convenios ni cantidad de vacantes. Por ese motivo, la cifra debe entenderse como una referencia sindical y no como el salario general del sector.
Dos obras bajo expectativa
La UOCRA también espera la reactivación del tramo de la ruta nacional 75 entre Las Padercitas y el dique Los Sauces. Di Fiore dijo que mantuvo conversaciones con la constructora Paolini y calculó que la obra podría ocupar a más de 100 trabajadores en una etapa posterior. Sin embargo, todavía no se difundió un cronograma oficial que confirme la fecha de reinicio ni la dotación prevista.
En Chilecito, el Gobierno provincial anunció que destinará alrededor de $3.000 millones, mediante un esquema de pagos en cuotas acordado con la contratista, para completar el 3% pendiente del gasoducto. El gobernador Ricardo Quintela atribuyó la interrupción al corte del financiamiento nacional y anticipó que la Provincia reclamará esos recursos.
El intendente Rodrigo Brizuela y Doria estimó que los trabajos podrían retomarse cerca del 15 de septiembre. Aclaró, no obstante, que desconoce cuánto demandará la terminación. Entre las tareas pendientes mencionó la instalación de plantas de reducción de presión y distribución en Vichigasta, Nonogasta y Chilecito.
La obra permitiría ampliar conexiones domiciliarias y mejorar la provisión energética para empresas y emprendimientos de Chilecito, con alcance también sobre Patquía y Chamical. Para la UOCRA, su efecto inmediato sobre el empleo será limitado por el escaso porcentaje restante.
La fecha efectiva de reinicio del gasoducto y la definición oficial sobre la ruta 75 serán las próximas señales para medir si la inversión en infraestructura puede compensar, al menos parcialmente, la pérdida de actividad que atraviesan la industria y la construcción riojanas.
