Hay provincias de la Argentina con entre el 20% y el 30% de sus viviendas sobre calles sin nombre. Los datos están publicados en el marco del censo 2022. Más específicamente, en el Precenso de Viviendas hecho entre 2019 y 2021, disponible online por primera vez en precensodeviviendas.indec.gob.ar/mapa.
El relevamiento de las calles sin nombre parece un dato de color. No lo es. Expertos en urbanismo coinciden en observar, en esa información, una interesante radiografía de las divergencias socioeconómicas de la Argentina.
Por lo pronto, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires están bien posicionadas. La primera no registra calles sin nombre y la Provincia de Buenos Aires tiene solamente al 2,2% de sus viviendas en este tipo de sendas.
Algunos de los partidos con mayor proporción de domicilios en calles sin identificación son General Paz (15,8%), General Rodríguez (11,4%), Brandsen (10,2%), General Alvear (9,9%), Monte (9,7%), San Vicente (8,2%), 25 de mayo (7,6%), Punta Indio (7,4%), José C. Paz (7,2%), Berisso (7,1%) y Zárate (7,1%).
Distinto es en el sur del país y cuando se toma la Cordillera hacia el norte. La prevalencia de viviendas en calles sin nombre duplica y hasta triplica el 2,2% bonaerense.
Por ejemplo, mientras el 4,6% de los hogares de Río Negro se asienta en calles no identificadas, en Chubut llega al 6,1%. En Neuquén, al 8,6%, cifra similar a Mendoza (8,1%), pero menor que San Luis: 12,9%.
Dos de las provincias con mayor población del país evidencian contrastes notables. En Santa Fe, solo el 1,5% de las viviendas se asientan en calles sin nombre, pero en Córdoba llega al 4,8%.
Al noreste las cifras crecen. Corrientes, 12,5%. Misiones, 14,9%.
No obstante, es en el norte de Cuyo y en el noroeste donde se encuentran las peores proporciones de hogares en calles «no denominadas».

De “mejor” a “peor”, la lista sigue así: Tucumán, 14%; Santiago del Estero, 19,1%; San Juan, 20,3%; La Rioja y Jujuy, 22,1%; Salta, 23,4%; y Catamarca, 24,5%.
Las provincias que se llevan las peores estadísticas son Chaco, donde el 27,2% de las viviendas se asientan en calles sin identificación, y Formosa, con el 30% de los domicilios en esa situación.
“Una casa en una calle sin nombre significa que catastro no llegó a registrarla. Es lógico pensar que se trata de zonas que crecieron rápida y desordenadamente, sin planificación. O más bien, donde la planificación está floja”, analizó por Clarín Guillermo Velázquez, geógrafo experto en demografía e investigador Superior del Conicet en el Instituto de Geografía Historia y Ciencias Sociales (IGEHCS) de Tandil.
Según Celeste Mc Garry, arquitecta, codirectora del proyecto de investigación “Vida urbana” de la FADU-UBA y consejera de la Legislatura porteña en el marco del “Plan urbano ambiental”, ese tejido «no identificado» se corresponde con la urbanización de «nuevos barrios vulnerables».



