Cartas de Longeville: la reivindicación de Angelelli y las críticas a la iglesia conservadora

“Impulsado por su fe y atrapado en medio de la tormenta generalizada en Argentina, Gabriel (Longueville) conoció la difícil situación de miles de inocentes víctimas del Terrorismo de Estado: el 18 de julio de 1976 fue brutalmente asesinado por las fuerzas del orden, en compañía de un joven cura argentino, su vicario”.

El párrafo forma parte del inicio del libro Padrecito Gabriel. Fue presentado en la Feria del Libro y coincidió con el 46 aniversario de su asesinato y de Carlos de Dios Murias por parte de la última dictadura militar.

El libro es una reedición de obra publicada originalmente en francés en 1986, cuando se cumplieron 10 años del crimen de uno de los mártires y contiene las cartas originales que Longueville enviaba a su familia con relatos de su vida en México y en la Argentina.

Rubén Díaz, coordinador en Sala de la Memoria de Nuestros Mártires Chamical, contó a La Rioja/12 que tomaron conocimiento por casualidad de la existencia de este libro y comenzaron a buscar ayuda para logra su traducción. Hablaron con la embajada de la Argentina en Francia y finalmente lograron que una traductora que trabaja en el CRILaR ubicado en la localidad de Anillaco traduzca las cartas con el acompañamiento de quienes integran la Sala de la Memoria. Pudo ser publicado a través del gremio AMP (Asociación de Maestros y Profesores) de La Rioja cuyo titular es Rogelio De Leonardi.

Longeville pertenecía en la diócesis de Viviers, en Ardéche, cuando se dirigió al Comité Episcopal Francia –América latina (CEFAL). Desde ese país europeo llegó a México y luego a Corrientes. Previamente, mejoró su castellano en España y en México realizó, junto a otros 17 sacerdotes, un curso de formación en historia, cultura y sindicalismo. En Corrientes “encontró con obispo conversador que perseguía sacerdotes. Decía que había una iglesia para ricos y una iglesia para pobres” en esa provincia, comentó Díaz a este diario sobre algunas de sus cartas. “Se consideraba un cura obrero, realizaba trabajos de albañil, pintaba y era escultor. El Obispo entonces piden que lo retiren y llega en 1971 a La Rioja y un año después a Chamical”.

“Describe la pobreza en Chamical y la compara el paisaje con el Norte de África; y cuenta que Angelelli es el obispo más avanzado de la Argentina y que habría un país mejor si hubiese más Angelellis. Reniega también de la impuntualidad y la desorganización de la comunidad”, afirmó el coordinador sobre un perfil más íntimo que aparece en esas cartas.

“Una de sus cartas fue escrita pocos días antes de su asesinato y fue hecha en otro dialecto porque las cartas eran abiertas por los militares. Dijo que era un poema escrito para su madre en yugoslavo y en realidad estaba contando la persecución del gobierno militar» comentó ya agregó que «también mencionaba el rol ambiguo de la Iglesia y de los católicos ultraconservadores que se quedaban en el dogma».

La noche del 18 de Julio de 1976, como todos los domingos, el Gabriel Longeville y el Carlos de Dios Murias celebraron la misa en la parroquia El Salvador y se dirigieron a la casa de las Hermanas de San José, religiosas que acompañaban la labor pastoral parroquial.

Apenas terminaban la cenar la Policía Federal llamó a la puerta del comedor. Luego de una breve reunión, los sacerdotes les manifestaron a las hermanas que debían viajar a La Rioja para prestar declaración acerca de unos presos. Mientras los dos civiles esperaban en la vereda. Fueron trasladados por Ruta 38 hasta el Paraje Bajo de Luca, 6 km. al sudeste de Chamical. Allí, maniatados y con los ojos vendados, los obligaron a bajar del vehículo, los hicieron caminar hasta cruzar el terraplén del ferrocarril, que se encontraba a un lado de la ruta y los acribillaron.

Los sacerdotes fueron intensamente buscados hasta el día martes, cuando obreros ferroviarios notificaron a la policía que, a la vera de las vías del tren, se encontraban dos cuerpos aparentemente sin vida.

El 7 de diciembre del año 2012, el Tribunal Oral Federal de La Rioja condenó a prisión perpetua al ex comandante del Ejército Luciano Benjamín Menéndez, al ex vicecomodoro Luis Fernando Estrella y al ex jefe policial Domingo Benito Vera, culpables por los homicidios de los curas. Lo mismo ocurrió con el ex Alférez y oficial retirado de la Fuerza Aérea, Ángel Ricardo Pezzetta, quien recibió igual condena el 18 de marzo de 2015. (La Rioja/12)

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