La Voz del Interior le apuntó a La Rioja por los millonarios fondos extras que recibe de la Nación

El diario cordobés La Voz del Interior publicó este jueves una editorial titulada «La perniciosa discrecionalidad de la política» en la que hace referencia a los recursos extras que recibe la provincia de La Rioja.

Se basa en los datos brindados por el jefe de Gabinete, Juan Manzur, en su informe en el Congreso de la Nación. En la oportunidad, Manzur informó que hasta julio, repartió unos 19.600 millones de pesos en forma de ATN: Buenos Aires, con 2.673 millones, y La Rioja, con 2.067 millones, aparecen como las más favorecidas; redondeando, estas dos jurisdicciones concentraron el 25 por ciento del total.

«¿Son comparables Buenos Aires y La Rioja para que hayan recibido aportes relativamente similares y superiores al resto? No, salvo que se las agrupe por la identidad ideológica de sus gobernantes», se preguntó La Voz del Interior.

Y fue más allá al decir que «La Rioja tiene una población que es una décima parte de la de Córdoba. Pero nuestra provincia apenas recibió 879 millones, mucho menos de la mitad de lo que recibió La Rioja».

La perniciosa discrecionalidad de la política

La discrecionalidad política con que se manejan los fondos del Estado es una de las tantas deficiencias de nuestro funcionamiento institucional. Sin embargo, está tan naturalizada que nadie la oculta. Por el contrario, se transparenta con notoria ejemplaridad.
En su periódico informe de gestión ante la Cámara de Diputados de la Nación, el jefe de Gabinete, Juan Manzur, detalló el destino de los fondos enviados en los primeros siete meses de 2022 a cada provincia en concepto de aportes del Tesoro Nacional (ATN).

Los ATN se crearon por ley a fines de la década de 1980, sobre la base de fondos coparticipables, con la finalidad de atender situaciones de emergencia y eventuales desequilibrios financieros provinciales. En otras palabras, como un gesto de solidaridad las provincias generaron un fondo que manejaría el Gobierno nacional para ayudar a la que estuviese en problemas.

Pero tras ese noble origen, los ATN se fueron pervirtiendo, al mismo tiempo que el monto que retenía Nación se fue ampliando, sin que mediara un acuerdo de las provincias. Entonces, a poco de andar, su reparto se volvió discrecional y el gobierno de turno los usó para establecer claras diferencias entre los gobernadores.

Los números entregados por Manzur demuestran que la administración de Alberto Fernández sigue la tendencia histórica. Hasta julio, repartió unos 19.600 millones de pesos en forma de ATN: Buenos Aires, con 2.673 millones, y La Rioja, con 2.067 millones, aparecen como las más favorecidas; redondeando, estas dos jurisdicciones concentraron el 25 por ciento del total.

¿Son comparables Buenos Aires y La Rioja para que hayan recibido aportes relativamente similares y superiores al resto? No, salvo que se las agrupe por la identidad ideológica de sus gobernantes.

La Rioja tiene una población que es una décima parte de la de Córdoba. Pero nuestra provincia apenas recibió 879 millones, mucho menos de la mitad de lo que recibió La Rioja.

A Córdoba llegó casi la misma cantidad de ATN que a Santa Fe (884 millones). Estas dos provincias son muy semejantes y tienen gobernadores que suelen ubicarse a cierta distancia del kirchnerismo. Los casos contrarios serían Chaco y Tucumán, fuertemente alineadas con el oficialismo y mucho más pequeñas que Córdoba y Santa Fe; sin embargo, recibieron montos muy parecidos: 894 millones, Chaco; 871 millones, Tucumán.

Dos provincias gobernadas por radicales tuvieron menos suerte aún: Mendoza recibió sólo 413 millones, y Jujuy, 281. Corrientes, en cambio, obtuvo 1.068 millones. No es una excepción a la regla, sino una tardía compensación: en 2021, fue la provincia que menos ATN recibió, y los incendios forestales de este año resintieron su vínculo con la Nación, porque no recibió en tiempo y forma la asistencia que requería.

Más allá de que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional contempla el fin de los fondos discrecionales, para reducir el déficit fiscal, la política debiera acordar una nueva ley de coparticipación que incluya la eliminación de los ATN.

La relación Nación-provincias tiene que estar regida por la equidad, no por la pertenencia ideológica de los gobernantes.