Un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP) revela que La Rioja ha descendido en su puntuación de transparencia fiscal, situándose por debajo del promedio nacional. Mientras provincias como Santa Fe y Entre Ríos alcanzan la máxima calificación, La Rioja registra una preocupante disminución en su desempeño.
Según el más reciente informe de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP) sobre la transparencia en la rendición de cuentas de las administraciones provinciales, La Rioja ha experimentado una significativa caída en su puntaje de transparencia fiscal. En marzo de 2023, la provincia alcanzaba un puntaje de 80 sobre 100, pero para marzo de 2024, su calificación se redujo a 65 puntos. Este descenso la coloca por debajo del promedio nacional de 65,2 puntos, y refleja un retroceso importante en la claridad con la que el gobierno provincial informa sobre la gestión de sus recursos públicos.
El informe de ASAP compara el desempeño de La Rioja con el de otras provincias argentinas, muchas de las cuales han mostrado mejoras o mantenido altos niveles de transparencia. Entre las provincias mejor calificadas, Santa Fe y Entre Ríos se destacan con una puntuación perfecta de 100 puntos, mientras que Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) mantienen posiciones sólidas con 95 y 90 puntos, respectivamente.
Por otro lado, La Rioja no solo queda rezagada en comparación con estas jurisdicciones, sino que también se sitúa por debajo de otras provincias del noroeste argentino, como Tucumán y Catamarca, que alcanzaron puntajes de 90 puntos en la última medición. Este contraste evidencia una problemática en la gestión de la información fiscal y financiera de La Rioja.
El informe también muestra que la situación de La Rioja no es un caso aislado, ya que otras provincias como Buenos Aires, Misiones y Corrientes también presentan bajas considerables en su transparencia fiscal. No obstante, el caso de La Rioja resulta alarmante dado que la provincia había mostrado un desempeño estable en informes anteriores, lo que hace más notable la magnitud del descenso.

Frente a este panorama, la administración provincial se enfrenta al desafío de revertir esta tendencia y recuperar la confianza en la gestión pública mediante una mayor rendición de cuentas. La falta de transparencia no solo afecta la percepción pública, sino que también tiene implicaciones en la gobernabilidad y en la capacidad de acceder a financiamiento para proyectos clave.
Este retroceso pone en evidencia la necesidad de políticas más efectivas para garantizar la transparencia en el manejo de los recursos públicos, en un contexto donde otras provincias han demostrado que es posible avanzar en esta materia.



