Tras cinco meses en circulación, los «chachos», emitidos por el gobernador Ricardo Quintela en medio de tensiones con el gobierno nacional, serán retirados. El anuncio coincide con el pago de bonos a empleados estatales, en un contexto de default financiero de la provincia.
El fin de una medida polémica
Los “chachos”, la cuasimoneda que comenzó a circular en La Rioja el pasado 1 de julio, tienen fecha de retiro: 31 de diciembre de 2024. El ministro de Hacienda, Jorge Quinteros, confirmó la decisión mientras anunciaba el pago de un bono extraordinario para trabajadores estatales, con montos que oscilan entre los $200.000 y $100.000, dependiendo del tipo de contratación.
La medida pone fin a una herramienta que generó amplios debates en la provincia y a nivel nacional. Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja, había defendido su emisión como una forma de “reactivar la economía y potenciar el consumo”, en medio de tensiones con el presidente Javier Milei, quien se opuso tajantemente a cualquier respaldo nacional para la cuasimoneda.
El origen de los «chachos»
Los “chachos” fueron aprobados en enero de 2024 por la Legislatura riojana, donde Quintela cuenta con mayoría absoluta. El monto autorizado para la emisión fue de $22.500 millones, de los cuales hasta un 30% podían destinarse al pago de salarios estatales. Además, la cuasimoneda podía usarse para pagar impuestos provinciales y adquirir bienes y servicios en comercios adheridos.
Esta fue la primera moneda provincial desde la crisis de 2001, lo que despertó críticas y apoyo a partes iguales. Mientras Quintela sostenía que los “chachos” eran una herramienta de política económica local, el gobierno nacional calificó su emisión de “ilegal”, alegando que violaba el pacto fiscal.
Tensiones con el gobierno nacional
El enfrentamiento entre Quintela y Javier Milei fue un factor clave en la emisión y posterior retiro de los “chachos”. Milei aseguró que “de ningún modo serán rescatadas por el gobierno nacional”, lo que generó incertidumbre sobre su estabilidad y aceptación en el mercado.
La polémica se acentuó con las dificultades financieras de La Rioja, que declaró default en septiembre de 2024. El Tribunal del Distrito Sur de Nueva York falló en contra de la provincia, ordenando el pago de US$39,9 millones a bonistas internacionales por un incumplimiento de capital e intereses de un bono relacionado con un parque eólico.
En este contexto, los “chachos” se convirtieron en un símbolo de resistencia política, pero también en un reflejo de las dificultades económicas de la provincia.
Impacto en la población y la economía local
Durante su circulación, los “chachos” fueron recibidos con escepticismo por parte de algunos sectores. Si bien permitieron aliviar temporalmente las tensiones salariales y facilitaron transacciones en el ámbito provincial, su limitada aceptación y la falta de respaldo nacional generaron dudas sobre su efectividad como herramienta económica.
Con su retiro, La Rioja enfrenta ahora el desafío de reordenar sus finanzas y generar confianza en un escenario marcado por la falta de acceso a crédito y tensiones con el gobierno nacional.
El futuro de La Rioja
El fin de los “chachos” coincide con una serie de medidas extraordinarias, como el pago de bonos a empleados estatales y vinculados. Estas acciones buscan paliar las tensiones sociales en una provincia donde el empleo público es un pilar económico clave.
Sin embargo, el retiro de la cuasimoneda también deja preguntas abiertas sobre cómo La Rioja enfrentará su crisis financiera y avanzará en la renegociación de su deuda internacional. Ricardo Quintela, por su parte, deberá encontrar alternativas para sostener la economía provincial mientras mantiene su postura crítica hacia el modelo económico de la administración nacional.
Conclusión: un cierre simbólico para una medida controversial
El fin de los “chachos” marca el cierre de un capítulo complejo en la economía de La Rioja. Aunque fueron una respuesta inmediata a la falta de recursos, su limitada efectividad y la oposición nacional evidenciaron las dificultades de implementar soluciones locales en un contexto de tensiones económicas y políticas.
La provincia enfrenta ahora el desafío de reestructurar sus finanzas y recuperar la estabilidad, mientras la decisión de retirar la cuasimoneda deja lecciones sobre los límites de las medidas unilaterales en el escenario económico argentino.



