Crisis hídrica en La Rioja: sequía prolongada y desafíos en el abastecimiento de agua

La Rioja enfrenta una crisis hídrica sin precedentes tras más de cinco años de sequía. La falta de presión en el servicio de agua potable y la caída en los niveles de los diques agravan la situación, afectando a vecinos y comercios. La crisis hídrica en La Rioja, derivada de una sequía que se extiende…

La Rioja enfrenta una crisis hídrica sin precedentes tras más de cinco años de sequía. La falta de presión en el servicio de agua potable y la caída en los niveles de los diques agravan la situación, afectando a vecinos y comercios.

La crisis hídrica en La Rioja, derivada de una sequía que se extiende por más de cinco años, pone en jaque el acceso al agua potable para miles de habitantes. La escasez afecta tanto a hogares como a comercios, mientras el nivel del Dique Los Sauces, una de las principales fuentes de agua, continúa descendiendo alarmantemente. A esto se suma la falta de lluvias significativas en la cuenca Huaco-Sanagasta, agravando el panorama.

En respuesta a la falta de presión en el servicio de agua potable, el Gobierno provincial y la empresa Aguas Riojanas implementaron un sistema de abastecimiento restringido por turnos, complementado por camiones cisterna en las zonas más críticas. Las autoridades instan a un uso responsable del recurso, limitándolo a actividades esenciales como cocinar, beber y la higiene básica.

Impacto en la vida diaria y el comercio
La falta de agua también golpea a los comercios que dependen del recurso, especialmente aquellos que venden agua en bidones. Durante el último fin de semana, locales como Agua Más Pura, en la estación Axion de avenida Ortiz de Ocampo, reportaron largas filas de vecinos esperando recargar bidones. La baja presión en la zona sur retrasó el proceso de purificación, lo que llevó a limitar la venta a un máximo de dos bidones por persona.

El costo del agua en bidones se ha incrementado, oscilando entre 800 y 1.000 pesos para compras en local y 1.500 a 1.800 pesos con entrega a domicilio, afectando la economía de los hogares. Además, se reporta una falta de controles municipales sobre el uso del agua en este tipo de empresas, lo que ha generado preocupación tanto entre comerciantes como entre los consumidores.

Un problema estructural
La sequía prolongada evidencia la necesidad de soluciones estructurales para garantizar el abastecimiento de agua en La Rioja. Mientras tanto, los vecinos enfrentan la incertidumbre diaria de un cronograma de suministro cambiante, y las empresas luchan por mantener operativos sus servicios.

La crisis hídrica en La Rioja no solo plantea desafíos inmediatos, sino que también obliga a repensar las políticas de manejo de recursos hídricos, considerando el impacto del cambio climático y la urgencia de inversiones en infraestructura para garantizar el acceso al agua en el futuro.


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