El gobernador riojano enfrenta un panorama complejo de cara a las elecciones legislativas, con la posible pérdida de una banca nacional y fuertes críticas internas por mantener a Gabriela Pedrali, madre de sus hijos, y excluir a Ricardo Herrera para sumar a Cristian Pérez.
El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, se encuentra en uno de los escenarios más complicados de su gestión de cara a las elecciones legislativas de este año. Con solo dos bancas en juego, el oficialismo riojano ya enfrenta la posibilidad de perder una diputación nacional frente a la oposición, hoy referenciada en La Libertad Avanza, el espacio político del presidente Javier Milei. Este panorama ha encendido las alarmas dentro del peronismo local, donde las decisiones sobre las candidaturas han generado fuertes tensiones internas.
En este contexto, Quintela habría decidido mantener en la lista nacional a Gabriela Pedrali, diputada actual y madre de sus hijos, lo que ha sido interpretado por algunos sectores del partido como una continuidad de la práctica de mantener a su familia en la estructura de poder. Pedrali, quien busca la reelección, cuenta con el respaldo de la maquinaria partidaria, pero su presencia en la lista no ha estado exenta de críticas, especialmente por la percepción de que su candidatura responde más a vínculos personales que a méritos políticos.
Por otro lado, la exclusión de Ricardo Herrera, diputado nacional oriundo de Chilecito, ha generado un profundo malestar dentro del peronismo. Herrera, una figura con fuerte arraigo en su departamento, habría sido desplazado para sumar a la lista a Cristian Pérez, referente de Chepes y conocido por su expertise llanista. Si bien la inclusión de Pérez podría interpretarse como una apuesta por sumar un perfil técnico a la fórmula, la decisión ha sido vista por muchos como un movimiento que prioriza los intereses del gobierno sobre los del partido.
Esta estrategia no solo ha exacerbado las divisiones internas, sino que también ha puesto en evidencia una metodología que, según críticos dentro del peronismo, Quintela ha utilizado recurrentemente: mantener a su círculo cercano y familiar en posiciones clave del poder. La exclusión de Herrera, en particular, ha sido interpretada como un error político, ya que el diputado tiene un fuerte respaldo en Chilecito, un departamento que en las últimas elecciones mostró un significativo apoyo a La Libertad Avanza.
El desafío para Quintela será enorme. No solo debe enfrentar un escenario electoral adverso, con una oposición fortalecida y un electorado que parece estar distanciándose del oficialismo, sino que también debe gestionar las tensiones internas dentro de su propio partido. La decisión de mantener a Pedrali y excluir a Herrera podría costarle caro, tanto en las urnas como en la cohesión del peronismo riojano.
En definitiva, el gobernador se encuentra en una encrucijada: por un lado, busca mantener el control de la estructura partidaria, pero por otro, corre el riesgo de profundizar las divisiones internas y perder el apoyo de sectores clave del electorado. Las elecciones legislativas de este año serán, sin duda, un termómetro de su capacidad para navegar en aguas turbulentas.



