La Libertad Avanza enfrenta su estreno electoral en provincias: división interna, gobernadores clave y La Rioja en suspenso

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Santa Fe, Salta, Jujuy, Chaco, San Luis y La Rioja (sin definición) marcan el calendario. Los oficialismos locales, las fracturas libertarias y un peronismo fragmentado definen el mapa.

El próximo domingo 13 de abril, Santa Fe marcará el inicio del calendario electoral 2025 con un doble desafío: renovar convencionales constituyentes y servir como prueba de fuego para La Libertad Avanza (LLA), el partido de Javier Milei, que debutará como fuerza con personería nacional. Las elecciones, seguidas por el «superdomingo» del 11 de mayo en Salta, Jujuy, Chaco y San Luis —y con La Rioja aún en suspenso— exponen las debilidades estructurales de los libertarios y la compleja relación entre el Gobierno nacional y los mandatarios provinciales. 

En Santa Fe, el gobernador radical Maximiliano Pullaro (Unidos para Cambiar Santa Fe) parte como favorito, con un 40% de intención de voto, según encuestas. Su estrategia de «provincializar» la campaña, evitando confrontar con Milei, contrasta con la fragmentación libertaria: el diputado Nicolás Mayoraz, candidato oficial de LLA, compite contra Amalia Granata, quien rompió con Karina Milei y se presenta fuera del partido. El peronismo, dividido en tres listas, no logra capitalizar el desgaste del oficialismo nacional. 

Pero el verdadero termómetro para LLA llegará el 11 de mayo, cuando cuatro provincias voten en simultáneo. En San Luis, el partido ni siquiera logró presentar una lista unificada: dos grupos (Carlos D’Alessandro y Rodolfo Negri) se disputan el sello libertario sin aval oficial, mientras el gobernador Claudio Poggi (megafrente antiperonista) capitaliza el caos. En Chaco, LLA optó por un pacto de conveniencia con el radical Leandro Zdero para enfrentar al peronismo unido de Jorge Capitanich, en una pulseada polarizada (40%-40%). 

En Salta, el oficialismo de Gustavo Sáenz lidera las preferencias, pero LLA apuesta al exdiputado Alfredo Olmedo, su único referente con arraigo territorial. En Jujuy, los libertarios dependen exclusivamente de la «marca Milei»: sus candidatos son desconocidos y compiten contra un oficialismo radical debilitado por internas entre el gobernador Carlos Sadir y su antecesor, Gerardo Morales. 

La Rioja: la incertidumbre como estrategia 
Mientras tanto, el gobierno de La Rioja mantiene en suspenso la decisión de adelantar las elecciones legislativas provinciales —donde se renovará el 50% de la Legislatura—. El gobernador peronista Ricardo Quintela no descarta realizarlas en noviembre, en plena efervescencia de la campaña nacional. La demora refleja un cálculo político para controlar el ritmo local y evitar ceder espacios ante la presión de Milei. 

Divisiones y dependencia de Milei 
El escenario revela un problema estructural de LLA: la falta de candidatos fuertes y el surgimiento de listas paralelas («liberblue») que le restan votos. En San Luis, el apoderado nacional del partido envió cartas documento para prohibir el uso de sus logos, sin éxito. «En el interior, la gente vota al ‘espacio de Milei’ sin conocer a los candidatos», admitió un consultor cercano a un gobernador. 

Aunque la imagen positiva de Milei (50%) aún compensa su débil organización, el escándalo por las criptomonedas estatales ($LIBRA) erosionó su apoyo: el 58% desaprueba su gestión, según consultoras privadas. Gobernadores aliados, como Pullaro y Martín Llaryora (Córdoba), también registran caídas de hasta 28 puntos en su aprobación, según sondeos reservados. 

Los gobernadores, entre el equilibrio y la supervivencia 
Más allá de los resultados, los mandatarios priorizan su agenda local. Pullaro y Poggi evitan alinearse abiertamente con Milei para no alienar a votantes que respaldan tanto sus gestiones como al Presidente. «El diálogo con Casa Rosada es escaso, y las promesas de fondos rara vez se cumplen. Apoyamos por necesidad, no por convicción», confió un gobernador del Norte. 

El peronismo, por su parte, navega su propia crisis: intervenido en Salta, Jujuy y Chaco, y dividido en Santa Fe, solo logra unidad en distritos clave como Chaco. «Si el PJ no frena su fractura, octubre será una catástrofe», advirtió un legislador kirchnerista. 

Octubre en la mira 
Para Milei, estas elecciones son un ensayo de su capacidad para construir alianzas. En CABA, su candidato Manuel Adorni podría capitalizar el voto antiperonista, mientras el PRO de Jorge Macri busca distanciarse del Gobierno. Pero la lección de 2023 resuena: el triunfo de Pullaro con apoyo de Horacio Rodríguez Larreta no impidió el colapso del PRO a nivel nacional. 

El Presidente necesita demostrar que LLA no es solo un fenómeno mediático, sino una fuerza con raíces. Si en mayo no logra resultados simbólicos (como un segundo puesto en Salta), octubre podría convertirse en una pulseada cuesta arriba. Mientras provincias como La Rioja mantienen en vilo sus calendarios, la capacidad de Milei para imponer su agenda dependerá de una frágil red de acuerdos con gobernadores que priorizan su supervivencia. Por ahora, la motosierra libertaria sigue sin cortar el nudo gordiano de la política argentina: el poder territorial.

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