La trampa de la polarización: el error de Quintela de batallar contra un fantasma

Desde el «si gana Milei, renuncio», el gobernador Ricardo Quintela instaló al presidente como su principal enemigo. Pero al centrar su discurso en culpar a los libertarios, el «quintelismo» se olvida de gobernar y se arriesga a perder una elección que él mismo convirtió en una contienda personal.
En la política riojana, la estrategia del gobernador Ricardo Quintela fue, desde el inicio, la de la confrontación. Desde el mismo día en que, en un acto de campaña, dijo que “si gana Milei, renuncio”, colocó al presidente en el centro de su universo político. La jugada fue simple y arriesgada: convertir al gobierno nacional en el gran enemigo, el responsable de todos los males de la provincia. La consecuencia, sin embargo, fue una trampa para el «quintelismo».
El problema de esta estrategia es que Javier Milei nunca le dio a Quintela la «identidad» de un adversario. El presidente, concentrado en su agenda nacional y en su propio universo discursivo, rara vez se refirió al gobernador riojano. Esto dejó a Quintela en una batalla solitaria, peleando contra un fantasma. Mientras el gobierno provincial repite que «siempre es culpa de los libertarios», el peronismo corre el riesgo de mostrarse como un proyecto sin propuestas propias, que solo sobrevive en la crítica constante a otro.
El principal costo de esta polarización es que el gobierno parece «olvidarse de gobernar». Al destinar gran parte de su energía a la confrontación, deja en segundo plano la gestión, los problemas cotidianos de los riojanos y las respuestas que la gente espera. La campaña electoral se convirtió, en el discurso oficial, en un plebiscito: Ricardo Quintela vs. Javier Milei. Una batalla que, de perderse, no solo sería un revés electoral, sino un golpe directo a la autoridad del gobernador en sus dos últimos años de mandato.
La estrategia del «quintelismo» es un arma de doble filo. Si bien la polarización puede movilizar a una parte de la base militante, también puede cansar a los votantes que buscan soluciones a sus problemas. La apuesta es arriesgada: centrar la elección en un antagonismo que podría terminar por desdibujar la propia figura del gobierno provincial, dejando al peronismo vulnerable en un escenario que él mismo construyó.
Descubre más desde Eduardo German
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Notas relacionadas
Últimas noticias

El mapa exportador de Quirno y la encrucijada del interior: la promesa de abrir el 80% del mundo choca con la crisis del Parque Industrial y los costos de los valles riojanos

Caputo ratifica el ajuste fiscal con el riesgo país en 925 puntos: el impacto para La Rioja

La inflación porteña subió al 1,9% y suma presión al debate salarial riojano

Milei concentra su agenda en la visita papal mientras La Rioja reclama fondos