Tres personas, incluida una pareja que residía en Buenos Aires, fueron detenidas por defraudar a personas en situación de vulnerabilidad en La Rioja. Se hacían pasar por funcionarios y les prometían beneficios sociales, pero les robaban su identidad para sacar préstamos y tarjetas de crédito a su nombre.
Una investigación de la Policía Federal Argentina (PFA) desarticuló una red de estafadores que operaba desde el exclusivo barrio de Puerto Madero para defraudar a ciudadanos de La Rioja. La banda, compuesta por tres personas, fue descubierta tras una serie de denuncias por estafas y usurpación de identidad que generaron perjuicios millonarios.
La pareja que lideraba la organización, Michael V.I., de 29 años, y su pareja, Aluminé B., de 19, junto a la madre de él, Hortensia, de 69, fueron detenidos en un allanamiento que reveló su vida de lujos. La investigación, a cargo del juez Herrera Piedrabuena, comenzó a partir de las denuncias de víctimas que relataban haber sido contactadas por supuestos funcionarios de un programa del Ministerio de Desarrollo Social.
Con la excusa de gestionar beneficios, los delincuentes les pedían a las víctimas copias de DNI y fotografías, que luego utilizaban para sacar créditos y tarjetas de crédito a su nombre. Meses después, las personas afectadas comenzaban a recibir notificaciones de deudas que jamás habían contraído.
La fachada y la caída de la banda
La investigación de la División Unidad Operativa Federal (DUOF) de La Rioja y el Departamento Federal de Investigaciones permitió rastrear a la banda. Se descubrió que operaban desde dos oficinas en el centro de La Rioja, que utilizaban para recibir a los damnificados, y desde un departamento en Puerto Madero, donde vivían los líderes de la organización desde 2021.
El allanamiento en el departamento de Puerto Madero fue clave para la causa. Además de la detención de los implicados, se incautó una gran cantidad de pruebas, incluyendo documentación de las víctimas, tarjetas de crédito, notebooks, celulares y una camioneta RAM de alta gama. También se encontraron $383.000, 150 dólares y 100.000 dólares falsos, además de armas de fuego y un teléfono satelital, lo que demuestra la sofisticación de la banda.
La familia, que se había instalado en La Rioja desde hace unos años, se hacía pasar por «una familia de dinero», lo que les permitía generar confianza entre sus víctimas. El juez Herrera Piedrabuena procesó a los tres detenidos por los delitos de lavado de activos y usurpación de identidad. La causa sigue abierta y se espera que se sumen nuevas denuncias de damnificados.




