La derrota en Buenos Aires revoluciona el ajedrez político de Milei: la nueva mesa de poder, el acercamiento a los gobernadores y la consolidación de los Menem

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El contundente revés electoral en el principal distrito del país obliga al presidente Javier Milei a recalcular su estrategia. Con un panorama político más adverso, el Gobierno nacional conforma un «comité de guerra» con sus principales figuras para fortalecer la toma de decisiones. Al mismo tiempo, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, recibe la misión de tender puentes con las provincias, un paso clave para destrabar la agenda legislativa y de gestión.

BUENOS AIRES (CORRESPONSALÍA).- La dura derrota en la provincia de Buenos Aires ha obligado al presidente Javier Milei a realizar una profunda reconfiguración en la estructura de poder de su Gobierno. La autocrítica, que se inició con la admisión del fracaso de la estrategia comunicacional, ahora se traduce en un movimiento político de alto impacto: la creación de una mesa política nacional que funcionará como un verdadero “comité de guerra” para definir los pasos a seguir.

El nuevo organismo, que será liderado por el propio mandatario, integra a su círculo más íntimo y a sus principales aliados. La presencia de Karina Milei, el jefe de Gabinete Guillermo Francos, la ministra Patricia Bullrich y el asesor Santiago Caputo demuestran que el poder de decisión se concentrará en un núcleo reducido. La incorporación de Martín Menem como presidente de la Cámara de Diputados y de Manuel Adorni como vocero presidencial subraya la intención de centralizar la coordinación política y comunicacional.

Este movimiento no es casual. El revés electoral expuso la debilidad del oficialismo en el territorio y la necesidad de una conducción más clara y coordinada. La creación de esta mesa busca evitar la dispersión de esfuerzos y la toma de decisiones aisladas, un problema que ha sido señalado desde distintos sectores de La Libertad Avanza y de sus socios.

Los gobernadores, más fuertes que nunca

El otro gran cambio de estrategia se enfoca en la relación con las provincias. Con el poder de Axel Kicillof fortalecido tras su victoria, y el resto de los gobernadores peronistas y de otros partidos, el Ejecutivo entiende que ya no puede mantener una política de confrontación. En este contexto, la instrucción de Milei a Guillermo Francos para que convoque a una “mesa de diálogo federal” es una señal clara de que se necesita una nueva tregua.

Francos, un perfil más conciliador dentro del Gabinete, tendrá la difícil tarea de negociar con mandatarios que se han visto fortalecidos. El presidente de La Rioja, Ricardo Quintela, ha sido una de las voces más críticas, denunciando la falta de diálogo y las políticas «crueles» del Gobierno.

El futuro de la relación con los gobernadores será determinante para la gobernabilidad, especialmente en un contexto en el que se necesitan consensos para avanzar con reformas clave en el Congreso.

La consolidación del «clan» Menem

La ratificación de Martín Menem como figura clave en la nueva mesa política y de su primo Eduardo “Lule” Menem como el segundo de Karina Milei, confirma que el apellido riojano ha logrado una influencia sin precedentes en la estructura de poder libertaria.

Pese a las críticas internas por su gestión en la Cámara de Diputados, Martín Menem se ha ganado la confianza del presidente y ahora tendrá un rol central en la definición de la estrategia política.

El panorama, en definitiva, es de un Gobierno que se repliega, se consolida internamente y busca en el diálogo con las provincias una nueva vía para avanzar. El fracaso de la campaña bonaerense parece haber sido el catalizador de una reestructuración que podría marcar un antes y un después en la gestión de Javier Milei.

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