Quintela aísla a La Rioja: la estrategia política que pone en jaque el futuro de la provincia

En un país que busca consensos para salir de la crisis, el gobernador Ricardo Quintela optó por una estrategia de aislamiento total, rompiendo puentes con el Gobierno Nacional y sus pares provinciales. Mientras el resto de los mandatarios negocia obras, fondos y alianzas, el riojano se atrincheró en una confrontación que parece tener como único…

En un país que busca consensos para salir de la crisis, el gobernador Ricardo Quintela optó por una estrategia de aislamiento total, rompiendo puentes con el Gobierno Nacional y sus pares provinciales. Mientras el resto de los mandatarios negocia obras, fondos y alianzas, el riojano se atrincheró en una confrontación que parece tener como único objetivo su posicionamiento político de cara a las elecciones de 2027. La decisión, que lo aleja de cualquier mesa de diálogo, tiene un alto costo para una provincia que depende casi exclusivamente de la coparticipación federal para subsistir.


El «Triángulo del Litio», el RIGI y el diálogo que se consolida

El contraste entre La Rioja y el resto del país es cada vez más evidente. Catamarca, Jujuy y Salta consolidan su poder en el «Triángulo del Litio», negociando inversiones y un frente común para atraer a las grandes empresas. San Juan, por su parte, se posiciona como una provincia minera clave con la aprobación de un millonario proyecto bajo el RIGI. En el plano político, gobernadores como Alfredo Cornejo (Mendoza), Ignacio Torres (Chubut), Claudio Poggi (San Luis) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos) se sientan a negociar con los ministros de Javier Milei para destrabar obras, saldar deudas y recibir programas sociales.

La agenda federal del Gobierno Nacional, que incluye la presencia de ministros como Patricia Bullrich en Mendoza para reforzar la seguridad y Sandra Pettovello en San Luis para llevar servicios de salud, demuestra un claro interés en la colaboración. Sin embargo, en todas estas acciones y mesas de diálogo, el gobierno de La Rioja ha brillado por su ausencia.


La Rioja: una isla en el desierto federal

Con una economía que vive de la coparticipación, que llega diariamente, la estrategia de Quintela resulta, por lo menos, arriesgada. Al negarse a dialogar y al priorizar su ambición de ser un referente opositor a nivel nacional, el gobernador ha transformado a La Rioja en una isla. La provincia no participa en las mesas de inversión, no tiene acceso a los acuerdos de financiamiento ni a los programas sociales que se gestionan con la Nación.

La confrontación de Quintela, que incluso ha llevado al intendente de la capital a enfocarse en actos simbólicos como el izamiento de banderas en lugar de la gestión, parece ser la única política de estado. Mientras otros gobernadores se preocupan por atraer inversiones privadas para generar empleo, el gobierno riojano parece apostar a un «efecto de rebote» de la crisis, con la esperanza de que el desgaste de Milei lo posicione como la única alternativa viable. Pero en ese camino, deja a la provincia en una situación de extrema vulnerabilidad, dependiendo de fondos que, aunque fluyen, no alcanzan para un crecimiento sostenido.


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