El diputado Ricardo Herrera llamó al PJ a repensar su oferta política para captar el voto que hoy busca previsibilidad y advirtió sobre la estrategia de «dispersar la fuerza» con listas satélites. En la vereda de enfrente, Martín Menem consolidó su figura atacando al «secuestro» de la provincia por el oficialismo.
La elección legislativa en La Rioja, resuelta por un ajustado empate técnico, no ha traído calma, sino una escalada en la polarización discursiva y un llamado urgente a la redefinición del peronismo. Mientras el diputado nacional saliente Ricardo Herrera instó al PJ a «dejar de mirar el pasado y prepararse para el futuro», el líder de La Libertad Avanza (LLA), Martín Menem, respondió con una ofensiva inédita, acusando al gobernador Ricardo Quintela de liderar una «asociación ilícita» que «secuestró» la provincia.
El peronismo, en búsqueda de un mensaje de futuro
Ricardo Herrera, uno de los referentes del peronismo que no logró retener su banca en el Congreso, reconoció que el resultado obliga a una profunda reflexión. Celebró que la provincia «resistió la ola violeta» y que el PJ cumplió el objetivo de mantener su color político, pero no disimuló el fracaso de la meta ambiciosa: «No se alcanzó el objetivo de las dos bancas nacionales».
El mensaje de Herrera se centró en la necesidad de cambiar el foco discursivo: «El peronismo debe volver a hablar de producción, de industria, del campo, de las fábricas» y ofrecer «previsibilidad» al electorado, en lugar de «seguir ofreciendo pasado».
Respecto a la estrategia local que recurrió a la multiplicación de listas satélites para ganar en la Capital, Herrera planteó una crítica velada: «Habrá que analizar puertas adentro si fue acertada la estrategia de dispersar la fuerza», señalando que la suma de votos apenas logró un «empate» en un distrito crucial.
Menem, sin matices: el ataque frontal al «secuestro»
En el bando libertario, Martín Menem utilizó su poder consolidado como presidente de la Cámara de Diputados para lanzar una andanada de críticas contra la gestión de Quintela. El dirigente de LLA afirmó que La Rioja está «secuestrada por una asociación ilícita que la lidera el gobernador Quintela», apuntando a la dependencia del Estado, la falta de expansión del sector privado y el endeudamiento.
Menem no solo defendió la gestión nacional de Javier Milei («La Argentina es un país más seguro, la inflación baja»), sino que usó el resultado electoral para reforzar su proyecto 2027: «Nuestro objetivo es pintar de violeta la provincia en 2027».
Además, el líder libertario defendió la reforma laboral como una «medida a favor de los trabajadores» para revertir 15 años sin crecimiento del empleo formal y mostró apoyo condicionado a la minería como vía de «empleo genuino» para la provincia, en un claro contrapunto con el discurso de la vicegobernadora Teresita Madera.
La polarización extrema entre ambos líderes evidencia que el eje de la política riojana ya no es la continuidad, sino la confrontación de dos modelos: el peronismo anclado en el empleo público y la protección social, y el libertarismo que promete un shock capitalista basado en el sector privado y el ajuste fiscal.