El gobernador de La Rioja lanzó una advertencia que sacudió el tablero político. En un discurso de alto voltaje, comparó la situación actual con la crisis del 2001, pidió un paro por tiempo indeterminado y llamó al peronismo a asumir una «responsabilidad histórica» para evitar la destrucción del país.
El clima político en la Argentina alcanzó una temperatura de ebullición. En una entrevista que ya resuena en los pasillos de la Casa Rosada, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, disparó declaraciones que fueron calificadas por el oficialismo como «destituyentes». Para el mandatario riojano, el rumbo trazado por Javier Milei conduce a un abismo social de tal magnitud que puso en duda la continuidad democrática del mandato hasta su fecha de finalización.
«Tenemos que asumir esa responsabilidad histórica rápidamente. Este Gobierno no puede llegar hasta el 10 de diciembre de 2027 porque, si llegamos así, llegamos con un país totalmente destruido y entregado», sentenció Quintela en diálogo con Radio 10. El gobernador no solo cuestionó la legitimidad de las reformas, sino que trazó un paralelismo directo con la caída de Fernando de la Rúa.
El fantasma del 2001 y la advertencia de un «genocidio social»
Quintela no ahorró eufemismos al describir la situación de vulnerabilidad en las provincias. Recordó los eventos de diciembre de 2001 como una referencia de «decisión» política ante el colapso. «Tuvimos 39 ciudadanos argentinos muertos. Es cierto, pero hay sacrificios que valen la pena, porque si no vamos a tener un genocidio social enorme», disparó, vinculando la falta de alimentos, vacunas y el aumento de la mortalidad infantil con las políticas de ajuste de la era libertaria.
Para el mandatario, la inacción de la oposición frente a este escenario es inadmisible. En su visión, la «huida» de soberanía en la Patagonia y el riesgo sobre los recursos naturales obligan a una intervención política inmediata.
La estrategia del conflicto: Paro por tiempo indeterminado
Ante lo que considera una «referencia difusa» para la sociedad, Quintela instó a la CGT y a los gobernadores peronistas a tomar el liderazgo de la calle con un plan de lucha escalonado que no tiene precedentes cercanos.
El cronograma de movilización propuesto por Quintela:
- Paros progresivos: 24, 48, 72 y 96 horas de huelga nacional.
- Medida extrema: Paro por tiempo indeterminado hasta que se derogue la reforma laboral.
- Depuración interna: Pidió que los diputados peronistas que apoyaron al oficialismo «se identifiquen con ellos» y permitan la intervención de sus partidos provinciales para reorganizar el movimiento nacional.
Cruce con Mauricio Macri y críticas a la Justicia
El gobernador también se tomó tiempo para responder a Mauricio Macri, quien recientemente afirmó que un pobre de hoy vive mejor que un rey de hace cien años. «El ascenso social para ellos no existe», replicó Quintela, acusando al expresidente de desconocer la realidad del interior profundo.
En la misma línea, apuntó contra lo que denomina la «justicia de Comodoro Pro», exigiendo una reforma judicial profunda y denunciando la impunidad en el endeudamiento externo. «Tenemos que tener los pasaportes de ellos, que no se vayan del país y que rindan cuentas de qué hicieron con la plata de los argentinos», agregó en referencia a los funcionarios del mandato 2015-2019.
¿Hacia una desintegración de la Patria?
La conclusión de Quintela fue sombría. Citando al Papa Francisco, advirtió sobre la «orfandad de Patria» y el peligro de perder el control sobre las Islas Malvinas, la Antártida y la Patagonia bajo el modelo extractivista actual.
Para La Rioja, este posicionamiento marca un punto de no retorno en la relación con Balcarce 50. Mientras Martín Menem intenta consolidar la presencia libertaria en la provincia, Quintela se erige como una de las voces más radicalizadas del peronismo federal, dispuesto a liderar una resistencia que, según sus palabras, no puede esperar al 2027.































