Tras las acusaciones contra el gobernador, la dirigencia riojana cerró filas: denunciaron «operaciones mediáticas», apuntaron a la «casta judicial» y tildaron de «cajeros del mileísmo» a los referentes locales de la Libertad Avanza.
La temperatura política en La Rioja alcanzó niveles de ebullición. Luego de que se conocieran presentaciones judiciales y críticas de alto calibre contra la administración de Ricardo Quintela, el núcleo duro del oficialismo provincial salió a responder con una virulencia inusitada. El ministro de Desarrollo Social, Alfredo Menem, y la diputada provincial Lourdes Ortiz, encabezaron una defensa que no solo buscó blindar al gobernador, sino que disparó munición gruesa contra el entorno de Javier Milei y la Justicia.
Para el arco oficialista riojano, las denuncias no son más que un «manual de estilo» de la política porteña aplicada al interior, con el objetivo de desestabilizar una de las gestiones más críticas del modelo económico nacional.
«Un delincuente imputado por extorsión y asociación ilícita, salvado por la misma casta judicial, actúa de oficio en defensa del orden constitucional».
«Cajeros del mileísmo» y negocios con el Estado
El ministro Alfredo Menem fue el más tajante al momento de señalar lo que considera una doble vara moral por parte de los referentes libertarios. Sin rodeos, calificó a los detractores del gobernador como «multirrubro» y puso bajo la lupa sus vínculos contractuales con el sector público.
«Hablan de corrupción sin expedientes, pero no explican sus contratos con el mismo Estado que dicen odiar», disparó el titular de Desarrollo Social. Según el funcionario, mientras desde Buenos Aires «solo traen insultos», la provincia se mantiene en un esquema de «resistencia» frente al freno de transferencias y la parálisis de la obra pública.
- La acusación: El oficialismo provincial denuncia que los críticos locales del gobierno nacional manejan negocios de seguros, limpieza y contratos estatales.
- El contraste: Contraponen el «marketing desde lejos» de la Casa Rosada con la «gestión y federalismo desde cerca».
- Legitimidad: Menem subrayó que agredir a un gobernador electo dos veces es, en última instancia, «insultar al pueblo que lo votó».
«Los que hablan de moral son los mismos que hacen negocios con el Estado: seguros, limpieza, contratos. Son los cajeros del mileísmo».
La «podredumbre» y la operación mediática
Por su parte, la diputada Lourdes Ortiz sumó un componente judicial y mediático a la disputa. En un mensaje cargado de indignación, sugirió que existe una coordinación entre sectores de la justicia y «periodistas ensobrados» para ejecutar operaciones previas a las presentaciones judiciales.
Para Ortiz, el sistema judicial actúa de manera selectiva, protegiendo a figuras cuestionadas mientras intenta disciplinar a quienes defienden el orden constitucional en las provincias. «Son de manual. Son la podredumbre de la Argentina», sentenció la legisladora, profundizando la brecha con el Poder Judicial.
Dos modelos en pugna
El conflicto en La Rioja ya excede lo administrativo y se asienta en una batalla ideológica de fondo. Mientras el Gobierno Nacional mantiene el torniquete sobre los fondos discrecionales, la administración de Quintela se posiciona como el último bastión del empleo público y la asistencia social directa.
«En democracia la legitimidad no se agrede, se discute con hechos», concluyó Alfredo Menem, dejando claro que la provincia no retrocederá en su postura de confrontación con el modelo de ajuste que emana de Balcarce 50.
«Desde Buenos Aires solo traen insultos. Desde La Rioja hay gestión, trabajo y resistencia».



