Fabián de la Fuente, uno de los asesores más cercanos al gobernador, dejó abierta la puerta para un nuevo mandato apoyándose en la reciente reforma constitucional. El mandatario riojano divide sus aspiraciones entre la Presidencia de la Nación y la retención de su provincia. La venta del Parque Eólico Arauco, clave para financiar el proyecto político hasta 2027.
Ricardo Quintela hace equilibrio entre el pragmatismo y la ambición. El gobernador de La Rioja no oculta su deseo de llegar a la Presidencia de la Nación apalancado en las bases del peronismo tradicional, pero la lectura del tablero político actual lo obliga a ser cauto. Sabe que la carrera hacia la Casa Rosada es cuesta arriba y, ante la incertidumbre, la prioridad número uno pasó a ser no abandonar el terruño riojano. En este contexto de reacomodamiento, fue Fabián de la Fuente, asesor político y uno de los hombres de mayor y más estricta confianza de Quintela, quien soltó la definición que sacudió el avispero provincial: no descartó la continuidad del actual mandatario al frente del Ejecutivo provincial. El argumento legal para esta jugada ya está sobre la mesa, habilitado por los grises y las nuevas reglas de juego que dejó la reciente reforma constitucional en la provincia.
Sin embargo, en el entorno del gobernador tienen en claro una máxima ineludible de la política argentina: ningún intento reeleccionista, ni de proyección nacional, sobrevive sin financiamiento. Menos aún en un escenario de asfixia financiera y de puja constante con la Casa Rosada que conduce Javier Milei. La motosierra libertaria cortó los flujos de fondos extrapresupuestarios, obligando a las provincias a buscar oxígeno por vías alternativas.
Es aquí donde entra la pieza fundamental del rompecabezas económico de Quintela: la venta del Parque Eólico Arauco. La operación por el parque de energías renovables rondaría los 180 millones de dólares, una inyección de liquidez colosal para las arcas de una provincia que recientemente ha tenido que recurrir a la emisión de cuasimonedas (los «Chachos»).
Para el quintelismo, esos fondos no representan solo una salvaguarda de gestión, sino la «caja» indispensable para aguantar la embestida del gobierno nacional hasta el 10 de diciembre de 2027. Con ese respaldo económico, Quintela busca blindar La Rioja, financiar su permanencia en el poder y, desde la seguridad de su provincia, ver si los vientos nacionales le permiten, finalmente, soñar con el salto a la presidencia.




