Operativo supervivencia: el plan extremo de Ricardo Quintela para retener el poder en La Rioja con privatizaciones, Ley de Lemas y elecciones anticipadas

En medio de una guerra sin retorno con Javier Milei, el gobernador busca oxígeno financiero vendiendo el Parque Arauco y parte del Banco Rioja. La ingeniería electoral para frenar a los libertarios choca con las presiones de Beder Herrera y Martín Menem por el RIGI, mientras sus asesores se dividen entre una nueva reelección o el sueño presidencial.


Para el gobierno de Ricardo Quintela, el objetivo primordial ya no es la gestión a largo plazo, sino la supervivencia política. Frente a una pelea sin retorno con la Casa Rosada y el presidente Javier Milei, el peronismo riojano puso en marcha un operativo a dos bandas —económico y electoral— diseñado milimétricamente para retener el poder provincial «como sea» y asegurar la gobernabilidad hasta el 10 de diciembre de 2027.

Dólares frescos: la carta de las privatizaciones

Asfixiada financieramente, la gestión de Quintela necesita liquidez urgente. Para llegar al final de su mandato sin sobresaltos, el Ejecutivo provincial avanzará con dos jugadas fuertes en el tablero económico que le inyectarían fondos frescos.

Por un lado, la venta del Parque Eólico Arauco, valuado en unos 180 millones de dólares. Por el otro, la privatización del 49 por ciento de las acciones del Banco Rioja, una operación que le dejaría a las arcas provinciales otros 40 millones de dólares. Esta inyección de capital es considerada vital en la Casa de las Tejas para sostener el aparato estatal y amortiguar el impacto del recorte de fondos nacionales.

Ingeniería electoral: Ley de Lemas y adelantamiento

En el terreno político, la estrategia es frenar el avance de La Libertad Avanza (LLA). Para ello, Quintela planea adelantar las elecciones provinciales para mayo de 2027. El objetivo de desdoblar los comicios es claro: dejar sin chances a los candidatos libertarios en las categorías provinciales (gobernador, intendentes, diputados provinciales y concejales) al evitar que vayan colgados de la tracción de una boleta nacional encabezada por la figura de Milei.

A esta maniobra de calendario se le suma un cambio en las reglas de juego. El oficialismo busca imponer la polémica Ley de Lemas. La idea primaria, sugerida por el exgobernador Luis Beder Herrera, le permitiría a Quintela evitar el desgaste de elegir a un sucesor a dedo. Con este sistema, todos los dirigentes peronistas que deseen ser candidatos podrán presentarse, sumando sus votos hacia un mismo espacio y conteniendo la feroz interna partidaria.

Las asperezas por el RIGI y la presión libertaria

Sin embargo, el plan de supervivencia no está exento de tensiones. La relación con Beder Herrera amenaza con generar asperezas: el exmandatario exige que La Rioja se adhiera al RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) impulsado por Nación y pide lisa y llanamente la desaparición de EMSE, la empresa estatal minera riojana.

Esta exigencia coincide, paradójicamente, con la presión que ejerce la oposición. Desde LLA, el titular de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem, no solo reclama la adhesión al RIGI, sino que presiona fuertemente para que la provincia implemente la Boleta Única de Papel y avance hacia un sistema de elección por distrito único, herramientas que dinamitarían el aparato electoral tradicional del peronismo.

El dilema del candidato: ¿Reelección o Presidencia?

Mientras Quintela diseña el blindaje de la provincia, en su círculo íntimo se libra otra batalla: la de su propio futuro político. Sus asesores más cercanos están divididos frente a la estrategia para 2027.

Por un lado, Fabián de la Fuente sostiene que el actual mandatario tiene que volver a presentarse para un nuevo período como gobernador, amparado en la reciente modificación de la Constitución provincial que ya dejó el camino legal allanado.

En la vereda de enfrente, el asesor Enrique Díaz Brizuela empuja un proyecto mucho más ambicioso. Su objetivo es que Quintela dé el salto nacional y se convierta en el candidato a Presidente de la Nación por el peronismo, buscando emular el histórico recorrido político que llevó a otro riojano, Carlos Menem, a la Casa Rosada.

El reloj hacia 2027 ya está en marcha y La Rioja se prepara para una de las batallas políticas más crudas de su historia reciente.



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