El Acuerdo de Comercio Recíproco e Inversión (ARTI) promete revolucionar las exportaciones agroindustriales, mineras y tecnológicas de Argentina. Región por región, cuáles son los sectores ganadores y qué pasará tras la reciente e inesperada medida arancelaria de Washington.
Estados Unidos se ha consolidado como el tercer socio comercial de nuestro país, solo por detrás de Brasil y China. Con exportaciones que superaron los 8.300 millones de dólares durante 2025 —marcando un crecimiento interanual del 29% y un superávit de 1.600 millones—, la relación bilateral atraviesa un momento clave. En este contexto, impulsado por el objetivo de apertura internacional fijado en el Pacto de Mayo, ambos países firmaron en febrero el Acuerdo de Comercio Recíproco e Inversión (ARTI).
Este ambicioso tratado busca reconfigurar el intercambio comercial y el flujo de capitales. Sin embargo, su implementación enfrenta un desafío inmediato: la reciente decisión de la administración Trump de aplicar aranceles globales temporales.
Las claves del nuevo esquema comercial
El ARTI establece un nuevo marco de juego para las empresas argentinas y estadounidenses, estructurado en ejes fundamentales:
- Desgravación Arancelaria: Argentina logra arancel cero para 1.675 posiciones (beneficiando a manufacturas y agroindustria), mientras que libera los aranceles para 221 productos estadounidenses (principalmente maquinaria y bienes de capital). Esto exigirá una rápida reconversión de la industria local para mantener su competitividad.
- Ampliación de Cuotas: El cupo para la exportación de carne vacuna argentina salta de 20.000 a 100.000 toneladas anuales. Como contrapartida, se facilita el ingreso de productos avícolas y porcinos de EE. UU.
- Armonización Sanitaria (MSF): Se reducen las barreras «encubiertas» al alinear los controles con estándares internacionales, aunque obligará a realizar fuertes inversiones en el SENASA.
- Propiedad Intelectual e Inversiones: Se fijan marcos de protección para patentes que fomentarán la Inversión Extranjera Directa (IED) en alta tecnología y biotecnología, al tiempo que se reducen los riesgos para el financiamiento en infraestructura, energía y minería.

El mapa de los beneficios: impacto región por región
Las oportunidades que abre el acuerdo varían según la matriz productiva de cada zona del país:
- Región NOA (Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero): El gran ganador es el sector minero (litio y cobre) y la energía solar mediante la atracción de inversiones. En lo arancelario, productos como el limón tucumano mejoran su acceso.
- Región NEA (Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa): El impacto es netamente agroindustrial y forestal. La madera, las carnes bovinas y el té entrarán al mercado estadounidense con menores trabas.
- Región Centro (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos): Su diversidad le permite capitalizar múltiples frentes. Destaca la cuota de carne vacuna y, fundamentalmente, el impulso al sector tecnológico gracias a la eliminación de aranceles sobre equipamiento electrónico y la previsibilidad tributaria para servicios digitales.
- Región Cuyo (Mendoza, San Juan, San Luis): Impulso dual. Por un lado, facilitación de inversiones para el cobre y otros minerales críticos; por el otro, acceso con arancel cero para el vino y productos industriales.
- Región Patagonia (Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego): Se promueve el financiamiento en infraestructura energética y recursos críticos. A nivel comercial, se benefician los combustibles, la pesca y la lana. Además, se facilitan inversiones para infraestructura digital, como centros de datos.
El factor Trump: qué pasa con la «Sección 122»
Este escenario de optimismo regional se topó con un obstáculo el pasado 20 de febrero de 2026. Tras un fallo de la Corte Suprema estadounidense, la Casa Blanca activó la “Sección 122” de la Ley de Comercio de 1974, imponiendo aranceles globales del 15% por un máximo de 150 días.
¿Significa esto el fin del ARTI? No. En primer lugar, la medida es de carácter temporal. Una vez superados los 150 días, si el Congreso argentino ratifica el tratado, el ARTI tendrá plena vigencia.
Además, el golpe comercial está amortiguado porque Estados Unidos excluyó a los productos «estratégicos», los cuales mantienen los beneficios del acuerdo. Quedan a salvo de los nuevos aranceles:
- Minerales Críticos (Litio, cobalto, tierras raras)
- Energía y Combustibles
- Insumos Médicos y Farmacéuticos
- Tecnología y Electrónica
Por el contrario, los sectores argentinos que sí sufrirán el arancel temporal (pese a estar en el ARTI) son la madera, los vinos, la miel, los aceites vegetales y los limones.
En conclusión, el ARTI representa una oportunidad histórica y transversal para Argentina. Superado el escollo temporal de la política interna estadounidense, el éxito del acuerdo dependerá de la velocidad del país para modernizar su producción, agilizar exportaciones y reducir costos logísticos.
Basado en el análisis de Gerardo Alonso Schwarz, Economista Jefe del IERAL NEA.



