Un reciente estudio de alcance nacional revela que la mayoría de la sociedad asume el costo del modelo económico como una inversión a largo plazo. El fenómeno de Marcos Galperin como potencial figura política, la mutación del peronismo hacia el centro y el contundente pedido de renovación en la AFA.
A 15 meses de haber iniciado el proceso de transformación más disruptivo de la historia democrática moderna, la sociedad argentina ha dejado atrás la «luna de miel» para ingresar en una fase de cristalización del humor social. Según el último estudio nacional realizado por DC Consultores entre el 10 y el 13 de marzo sobre 2160 casos, la economía ya no es el único termómetro y el apoyo gubernamental se explica hoy por una convicción resiliente.
Desde el interior del país se observa con claridad lo que el informe define como la anatomía de un «contrato de resiliencia» inédito. El hallazgo más potente del relevamiento revela que un 60,2% de los ciudadanos está decidido a asumir el costo del actual cambio de modelo de país iniciado en 2023, afirmando que «es por acá». En la vereda opuesta, un 39,8% sostiene que no asume el costo y considera que ese «no es el camino».
Esta mayoría conforma el verdadero «seguro de vida» del oficialismo y demuestra que la sociedad ha procesado el costo económico no como un castigo, sino como una inversión a largo plazo. El cambio dejó de ser una esperanza abstracta para convertirse en una apuesta donde la población está poniendo el cuerpo.
Más allá de la «motosierra»: el reclamo institucional
Sin embargo, esta inmensa resiliencia ciudadana no representa un cheque en blanco. Existe una cláusula implícita donde el sacrificio se tolera siempre y cuando se demuelan las estructuras responsables del fracaso crónico, como la corrupción y la justicia de «puerta giratoria».
Ante la consulta sobre qué nuevas reformas debería encarar el gobierno de Javier Milei, el mandato es claro:
- Reforma Judicial: Lidera holgadamente con el 39,6% de las preferencias. El ciudadano percibe que sin una justicia que termine con la impunidad, cualquier mejora económica será efímera.
- Reforma de la Producción: Ocupa el segundo lugar con el 26,1%, enviando un mensaje directo de los sectores que piden pasar del ajuste a la expansión y al crecimiento real.
- Educación y Sistema Electoral: Completan las demandas con un 20,4% y un 13,9% respectivamente.
El aspiracional del éxito privado: el fenómeno «Outsider»
El hartazgo con la «política profesional» se traduce en la búsqueda de gestores que hayan demostrado su éxito en el sector privado. Cuando se les preguntó a los encuestados qué figura pública («outsider») les gustaría que se meta de lleno en política, el empresario Marcos Galperin se impuso con contundencia alcanzando el 30,1%. El fundador de Mercado Libre representa el aspiracional de una sociedad que anhela que el país funcione con la modernidad y eficiencia de una empresa de escala global.
La lista de personalidades que el electorado vería con buenos ojos en el ruedo político continúa de la siguiente manera:
- Mario Pergolini: 18,4%.
- Dante Gebel: 17,1%.
- Tomás Rebord: 15,7%.
- Agustín Laje: 10,2%.
- Diego Recalde: 8,5%.
La mutación del Peronismo y el «Factor Villarruel»
El estudio también diagnosticó el futuro del histórico partido justicialista. Ante la pregunta sobre cómo tiene que ser el peronismo que viene, la mayoría (51,3%) exige que sea de «centro». Un 27,8% considera que debe ser de derecha, mientras que apenas un 20,9% prefiere una identidad de izquierda.
En este escenario, aparece un dato incómodo para la oposición en su búsqueda de un nuevo liderazgo conservador: si bien Juan Schiaretti lidera con el 38,5%, la Vicepresidenta Victoria Villarruel irrumpe fuertemente con un 35,4% de las preferencias en este sector. Esto evidencia una transversalidad de valores, ligados al orden y al nacionalismo, que el peronismo conservador empieza a ver con simpatía en figuras del actual oficialismo.
El espejo del fútbol: vientos de modernización en la AFA
La exigencia de transparencia y gestión internacional no se limita a la Casa Rosada, sino que perfora el mundo del fútbol. Ante la pregunta sobre quién debería ser el próximo presidente de la AFA, el modelo tradicional de conducción deportiva pierde terreno drásticamente frente a perfiles que hablan el lenguaje de la inversión y la profesionalidad.
- Javier Zanetti: Encabeza las preferencias con el 30,7%.
- Juan Sebastián Verón: Lo sigue a muy poca distancia con el 29,5%.
- Rodolfo D’Onofrio: 22,5%.
- Cristian Malaspina: 15,9%.
- Román Riquelme: Queda sorpresivamente relegado al último lugar con apenas un 1,4%.
En esta nueva Argentina, los nombres propios parecen importar menos que el rumbo. La sociedad riojana, al igual que el resto del país, ha dejado de ser una simple espectadora para convertirse en el principal garante y juez de su propio destino institucional.
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