El ministro Federico Bazán advirtió que el acceso logístico a uno de los yacimientos más importantes de Argentina se realiza por territorio riojano, sufriendo el impacto sin recibir los beneficios directos. Mientras tanto, la provincia avanza con 25 proyectos propios y busca cambiar su matriz productiva tras una gira por Canadá.

La actividad minera en la región de Cuyo y el noroeste argentino atraviesa un momento de reconfiguración y fuerte tensión interprovincial. El desarrollo del Distrito Vicuña, considerado uno de los proyectos de cobre con mayor potencial de la Argentina y ubicado geográficamente en la provincia de San Juan, encendió un reclamo formal por parte del gobierno de La Rioja y de los municipios cordilleranos. La exigencia es directa: participación equitativa en la toma de mano de obra, desarrollo de proveedores locales y ejecución de obras de infraestructura.

El eje del conflicto radica en la logística y el impacto territorial permanente. Aunque el núcleo del yacimiento se encuentra en suelo sanjuanino (existiendo también discusiones limítrofes de fondo), su ingreso histórico y operativo desde hace más de 15 años se realiza de manera exclusiva a través de la localidad riojana de Guandacol. Esta dinámica sostiene un flujo vehicular y de maquinaria pesada masivo sobre el territorio de La Rioja, provocando un impacto ineludible que, según las autoridades locales, no está siendo compensado con beneficios socioeconómicos en la zona.

«Es un proyecto muy grande. Todos los proyectos mineros, en forma controlada y sostenible, tienen un impacto ambiental que se da por su ubicación geográfica tanto del lado de San Juan como de La Rioja, porque está pegadito a nosotros», explicó el ministro de Trabajo, Empleo e Industria de La Rioja, Federico Bazán. El funcionario subrayó que dicha huella debe ser mitigada obligatoriamente a través de un desarrollo económico positivo para las comunidades afectadas, reclamando que «el camino al proyecto no está exento de todo el gran proyecto» y exigiendo saber «cómo va a participar La Rioja».

El despegue riojano y el «espejo» sanjuanino

A la par de este contrapunto por el polo Vicuña, La Rioja busca instalarse definitivamente como un nuevo actor minero a nivel nacional, dejando atrás años de reticencia a la actividad. «San Juan hace 20 años estaba en la situación en la que está hoy La Rioja», graficó Bazán.

Tras su reciente participación en la principal feria internacional del sector en Canadá, el gobierno provincial confirmó el estado de sus reservas: actualmente cuentan con siete proyectos en etapa de exploración activa en la zona de la cordillera y otros 18 en fase inicial de prospección.

El plan oficial proyecta un hito para el próximo año al superar los 25.000 metros de perforación en la cordillera, lo que decantará en una fuerte inyección de inversión directa, contratación de proveedores y la apertura de nuevos puestos de trabajo. Si bien desde la gobernación advierten que se trata de un rubro que requiere inversiones y paciencia a «mediano y largo plazo», las autoridades apuestan todas sus fichas a que la minería genere un cambio drástico e irreversible en la matriz productiva de la provincia, garantizando el derrame económico en las comunidades más cercanas.

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Por Eduardo Nelson German

Periodismo + Opinión

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