La Rioja vs. Catamarca: la caída del turismo estanca el empleo hotelero en la provincia mientras la vecina genera casi 500 puestos más en cuatro años

Análisis exclusivo de datos oficiales del INDEC y SIPA revela un círculo vicioso en La Rioja: menos pernoctaciones, menos plazas disponibles y un sector que apenas crece en empleo formal. Un economista riojano advierte sobre el riesgo de “desindustrialización turística” en el Norte argentino.

Mientras el turismo nacional atraviesa uno de sus peores años en la pospandemia –con caídas generalizadas en pernoctaciones y un déficit récord en la balanza turística–, la provincia de La Rioja se posiciona como uno de los casos más preocupantes del país. Un exhaustivo análisis del magister en Economía Aplicada José Nicolás Casas, basado en datos de la Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH) del INDEC y del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA-STEySS), expone una realidad alarmante: entre noviembre de 2019 y noviembre de 2025, La Rioja perdió más de 10.000 plazas hoteleras disponibles en la capital y vio caer un 43% la cantidad de viajeros que pernoctaron, lo que se tradujo en un estancamiento casi absoluto del empleo registrado en hotelería y gastronomía.

En contraste, la provincia vecina de Catamarca registró un crecimiento explosivo en el mismo rubro: pasó de 1.120 asalariados registrados en el tercer trimestre de 2019 a 1.548 en el tercer trimestre de 2025, un aumento de casi el 38%. “Es el espejo de dos círculos opuestos”, resume Casas en su estudio. “En La Rioja, menos turistas implican menor ocupación, menor consumo y una oferta que se contrae. En Catamarca, la demanda y la oferta se retroalimentan y generan empleo genuino”.

Los números son elocuentes. Según la EOH del INDEC, los viajeros que pernoctaron en La Rioja cayeron de 5.695 en noviembre de 2019 a 6.149 en 2022 (un pico post-pandemia), pero luego se desplomaron a 4.436 en 2023, 3.748 en 2024 y apenas 3.245 en noviembre de 2025. Paralelamente, las plazas disponibles en La Rioja Capital se redujeron de 48.060 en 2019 a 37.724 en 2025, con una leve recuperación en 2023 que no alcanzó para revertir la tendencia.

En el plano laboral, el impacto es directo. El empleo asalariado registrado privado en hotelería y restaurantes de La Rioja creció apenas un 9,5% en seis años (de 1.004 a 1.100 puestos), un ritmo que ni siquiera compensa la inflación y el aumento de la población económicamente activa. “El sector está estancado, condicionado por la menor actividad turística”, explica el economista. “Mientras tanto, Catamarca muestra una dinámica virtuosa donde el turismo impulsa la generación de puestos de trabajo formales”.

Un contexto nacional que castiga a las economías regionales

La crisis riojana no es aislada, pero sí se agrava por particularidades locales. El fin de programas como PreViaje, la fuerte caída del poder adquisitivo de las familias argentinas y los tarifazos en servicios (especialmente energía) han golpeado con dureza a un sector que representa menos del 6% del empleo formal provincial, según informes de Fundar. En los últimos meses, empresarios locales han denunciado “crisis terminal”: hoteles al borde del colapso, negociaciones desesperadas por salvatajes ante boletas de luz millonarias y un modelo de “turismo austero” con escapadas cortas y bajo gasto.

“Volvimos seis años atrás”, admitió en julio de 2025 Leopoldo Badoul, presidente de la Cámara de Turismo de La Rioja, al describir ocupaciones del 30-40% en plena temporada de invierno. La provincia, pese a contar con atractivos de jerarquía internacional como Talampaya, el Parque Nacional y la Ruta del Vino, apenas capta el 0,2% de las pernoctaciones nacionales y comparte el último puesto del ranking con Formosa y Catamarca en algunos indicadores de 2024.

¿Por qué Catamarca sí crece?

El contraste con Catamarca no solo es numérico, sino estratégico. La provincia vecina ha apostado fuertemente a la integración entre minería, turismo y agronegocios, con un Plan Estratégico de Turismo Sustentable que incluye inversión en infraestructura y promoción. Su tasa de desempleo general se ubicó en el 3,8% a fines de 2025 (por debajo del promedio regional), y aunque el empleo formal privado total retrocedió levemente en algunos rubros, el sector turístico-hotelería mostró una resiliencia notable.

“La diferencia radica en cómo cada provincia responde a la contracción nacional”, analiza Casas. “La Rioja enfrenta un círculo negativo: menos turistas → menos oferta → menos empleo. Catamarca evidencia un círculo virtuoso”.

Impacto nacional y la urgencia de una respuesta federal

El caso riojano trasciende lo provincial y pone en evidencia las desigualdades del mapa turístico argentino. Cuatro jurisdicciones (CABA, Buenos Aires, Córdoba y Mendoza) concentran más del 60% de las pernoctaciones, mientras el Norte argentino –que lideró la reactivación pospandemia– hoy sufre la mayor contracción del país (-34% en algunos períodos).

Con el INDEC anunciando cambios en la medición del turismo a partir de 2026 por falta de financiamiento, el riesgo es que estas brechas se invisibilicen. Desde La Rioja, el economista José Nicolás Casas lanza un alerta clara: sin políticas activas de promoción, inversión en infraestructura y alivio tarifario, el turismo –uno de los pocos sectores con capacidad de generar empleo formal en el interior– podría consolidar un proceso de “desindustrialización” silenciosa en provincias como la suya.

“El empleo no cae en picada, pero tampoco crece. Eso es lo más preocupante: la resignación de un potencial que La Rioja tiene y que, hoy por hoy, se está desperdiciando”, concluye el análisis.

El Gobierno provincial y los empresarios locales ya han reclamado medidas concretas. La pregunta que resuena con fuerza en el Norte es si el país está dispuesto a dejar que provincias enteras queden fuera del mapa turístico nacional.