APOS: La crisis de la obra social riojana pasó de lo administrativo a lo político
La deuda con prestadores ingresó a una mesa política de alto nivel. Madera, Blanco y Vergara encabezaron una reunión sin Claudia Ortiz, donde el Ejecutivo comprometió achicar el pasivo en mayo. Se institucionalizará un diálogo tripartita.
En medio de una crisis financiera que acumula meses de tensión con el sector privado de la salud, la obra social estatal APOS parece haber experimentado un giro estratégico: la negociación dejó de ser patrimonio de su conducción técnica y ascendió a una mesa política más amplia, donde los principales actores del Ejecutivo y del Legislativo asumieron un rol activo en la búsqueda de soluciones.
El encuentro de este jueves, presidido por la vicegobernadora Teresita Madera en compañía del ministro de Hacienda Fabián Blanco y el ministro de Salud Juan Carlos Vergara, tuvo una ausencia significativa: la de Claudia Ortiz, titular de la obra social. La convocatoria incluyó a diputados vinculados a las comisiones de Salud y Presupuesto, entre ellos Juan Carlos Santander, Raúl Cabral y el presidente del bloque peronista, Cristian Pérez, consolidando así un espacio político con capacidad de gestión real.
Durante la reunión, los funcionarios escucharon en directo el cuadro crítico que sostienen clínicas, sanatorios, farmacias y droguerías: un sistema de salud que funciona con pagos atrasados y un desfasaje financiero profundo. Apenas en estos días comienza a regularizarse el pago de diciembre, una cifra que refleja la magnitud de la deuda acumulada por la obra social.
De la jornada emergieron dos compromisos principales. Primero, el anuncio de comenzar a achicar la deuda a partir de mayo, con el objetivo de cancelar completamente los atrasos de diciembre e intentar avanzar hacia enero. Segundo, la conformación de una mesa de trabajo tripartita que institucionalice el diálogo permanente entre el Ejecutivo, el Legislativo y el sector prestador de salud.

El sector privado valoró tanto la apertura como el cambio de dinámica: transitar desde la incertidumbre hacia un espacio político donde el problema es reconocido y procesado en conjunto. Sin embargo, aún faltan precisiones sobre los mecanismos financieros que permitirán cumplir con lo comprometido en mayo, un detalle que seguirá bajo escrutinio en los próximos días.
El dato político más relevante radica en la arquitectura misma de la negociación. La ausencia de la conducción formal de APOS y la centralidad que adquirieron funcionarios de primer orden del Ejecutivo configuran un cambio de estrategia oficial: la crisis dejó de ser un problema administrativo de la obra social para convertirse en una cuestión política que requiere respaldo institucional de mayor amplitud.
El desafío inmediato es sostener ese diálogo tripartita y traducirlo en soluciones concretas. En un sistema de salud provincial ya tensionado por años de caída en transferencias federales, el tiempo se transforma en factor crítico. Cada semana de retrasos genera nuevas presiones sobre la cadena de prestadores y alimenta la incertidumbre sobre la viabilidad del modelo.
La crisis de APOS refleja, en miniatura, una problemática más vasta: la dependencia fiscal de La Rioja en relación con las transferencias nacionales, la disputa política entre el gobierno provincial y la administración nacional sobre fondos de coparticipación, y el impacto de esas decisiones en los sistemas de servicios esenciales. Cómo se resuelva esta negociación tendrá consecuencias que trascienden el terreno de la obra social provincial.