Julio Sahad, referente del PRO en La Rioja, reconoció que el partido atraviesa una etapa de «reconstrucción interna» tras la migración de militantes hacia La Libertad Avanza, y cuestionó el estilo confrontacional del presidente Javier Milei. Advirtió además sobre la alta dependencia de La Rioja del empleo público y la escasa actividad privada como deudas estructurales sin resolver.
El dirigente Julio Sahad presentó un diagnóstico descarnado del PRO riojano: un partido en reconstrucción luego de que muchos de sus cuadros y militantes optaran por sumarse a La Libertad Avanza ante el avance electoral del oficialismo nacional.
Lejos de disimular las tensiones, Sahad apuntó directamente al presidente. «Milei está desperdiciando una gran oportunidad», señaló, en referencia al estilo de gestión confrontacional que, a su juicio, le impide consolidar los logros económicos que el gobierno reivindica.
La mirada del dirigente riojano se conecta con un debate que atraviesa al PRO nacional: cómo diferenciarse de LLA sin perder votos, en un escenario donde la identidad del espacio quedó desdibujada tras el acuerdo electoral con Milei en 2023. Lo que en la Ciudad de Buenos Aires o Córdoba puede resolverse con figuras territoriales consolidadas, en provincias como La Rioja —donde el PRO nunca llegó a ser fuerza mayoritaria— adquiere un carácter existencial.
Sahad también puso el foco en la estructura productiva de La Rioja, señalando la alta dependencia del empleo público y la baja actividad del sector privado como deudas estructurales que ningún gobierno provincial ni nacional ha sabido resolver. Una vulnerabilidad que La Rioja comparte con provincias del norte como Santiago del Estero, Formosa o Catamarca, donde el Estado sigue siendo el principal empleador y motor económico. En ese mapa, el discurso de achicamiento del Estado que propone LLA impacta con más fuerza que en jurisdicciones con tejidos productivos diversificados.