Un informe privado sobre datos del Banco Central revela que el 27% de los argentinos tiene atrasos en sus compromisos. El panorama se agrava en el norte: en el territorio riojano la mora trepa al 35,3% y golpea con dureza a los jóvenes.
LA RIOJA.– El deterioro de los ingresos y las dificultades para sostener el costo de vida básico empezaron a pasar una factura indexada y silenciosa en la economía doméstica de los argentinos. La capacidad de pago de los hogares volvió a exhibir un marcado retroceso y la morosidad de las familias ya alcanza a más de cinco millones de personas en todo el país. Sin embargo, al desglosar el mapa de la asfixia financiera, las provincias del Norte Grande asumen la peor parte: La Rioja se consolidó como la segunda jurisdicción con el índice de incumplimiento más alto de la Argentina.
Los datos se desprenden de un minucioso relevamiento de la consultora Analytica, procesado sobre la base de datos del Banco Central (BCRA) correspondientes al sistema financiero ampliado, que incluye desde la banca tradicional hasta las billeteras virtuales, fintech, mutuales y cadenas de electrodomésticos. A nivel nacional, el 26,9% de las personas con financiamiento activo presenta deudas en situación irregular, lo que equivale a 5,3 millones de argentinos atrapados en el bache de la mora.
En términos de volumen, el stock total de deuda de las familias asciende a $74,2 billones (un 6,5% del PBI). De ese total, el 15,4% del dinero otorgado está calificado técnicamente como irregular o de cobro dudoso.
La Rioja, en el epicentro del estrangulamiento
El fenómeno de las cuentas en rojo tiene un marcado sesgo geográfico. La falta de dinamismo en el empleo privado local y la alta dependencia de ingresos fijos rezagados frente a la inflación empujaron a los riojanos a un círculo de endeudamiento para financiar el consumo diario.
El ranking nacional de morosidad tardía quedó configurado de la siguiente manera:
| Puesto | Provincia | Porcentaje de Deudores en Mora |
| 1° | San Juan | 36,0% |
| 2° | La Rioja | 35,3% |
| 3° | Catamarca | 34,8% |
La contraestación de estas cifras se observa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde la tasa de morosos cae al 16,1%, o en La Pampa, con el 19,5%.
El informe de Analytica detalla una paradoja estructural para el norte argentino: provincias como Santiago del Estero, Corrientes, Jujuy y la propia provincia de La Rioja registran los niveles más bajos de penetración del crédito formal por habitante. Es decir, hay menos acceso a financiamiento bancario tradicional, pero quienes logran ingresar al sistema muestran una fragilidad muchísimo mayor para cumplir con los vencimientos.
El laberinto no bancario y las tasas de la desesperación
La calidad del deudor riojano se deteriora según la ventanilla donde se pide el dinero. Mientras que entre los tomadores de crédito exclusivamente bancarios la mora promedio es del 19,2%, la cifra salta al 28,9% para quienes operan solo con plataformas fintech y se dispara al 32,2% en las entidades no financieras (como tarjetas de consumo de supermercados o préstamos personales a sola firma).
Si se analiza el volumen del dinero atrapado en la irregularidad, el diagnóstico es alarmante. En el submundo de las financieras no bancarias, la morosidad trepa al 43,1% del capital prestado. Es el sector donde se refugian los segmentos de menores ingresos que no califican para un banco, convalidando tasas de interés sumamente agresivas que terminan volviéndose impagables.
Los jóvenes de 18 a 30 años, la generación atrapada
El dato más complejo y con mayor impacto a largo plazo para el tejido social de La Rioja es el comportamiento del segmento joven. Entre los deudores de 18 a 30 años, la morosidad general roza el 40%, la tasa más alta de toda la pirámide etaria.
Los analistas asocian este derrumbe directamente con el mercado laboral y las alarmantes cifras de desocupación juvenil consolidadas durante el último año.
A nivel general, la desocupación en las mujeres de 14 a 29 años se elevó del 13,8% al 16,8%, mientras que en los hombres de la misma franja de edad escaló del 12,5% al 16,2%.
En La Rioja, donde las oportunidades de inserción al empleo formal para los recién egresados universitarios o secundarios son limitadas, este combo de falta de trabajo y manchas tempranas en el historial crediticio genera un doble candado. Los jóvenes riojanos inician su vida financiera con las puertas cerradas al crédito productivo o de vivienda, condicionando el consumo y la consolidación patrimonial en una etapa clave de su desarrollo.



