A horas del debut argentino ante Argelia, un relevamiento de Giacobbe Consultores sobre 2.500 casos muestra que el 85,5% cree que un eventual título no cambiaría el respaldo al Presidente y que casi la mitad de los argentinos preferiría una mejora económica antes que la gloria deportiva. Leído desde La Rioja —una provincia enfrentada al ajuste libertario—, el dato refuerza una hipótesis incómoda para la Casa Rosada: el humor social no se compra con fútbol.
La Selección argentina debuta este martes frente a Argelia en Kansas City y arranca, como campeona vigente, la defensa de la corona de Qatar. La euforia es transversal: el 71,5% de los consultados por Giacobbe Opinión Pública está convencido de que el equipo de Lionel Scaloni volverá a salir campeón, y casi ocho de cada diez argentinos se reconocen fanáticos o muy interesados en el fútbol. Pero detrás de esa ilusión, el mismo informe —relevado entre el 5 y el 10 de junio sobre 2.500 casos, con un margen de error del 2%— deja una conclusión que excede a la pelota y aterriza de lleno en la política: el Mundial no se traduce en votos.
El hallazgo tiene una relevancia particular para las provincias del interior que, como La Rioja, atraviesan una relación tensa con el Gobierno nacional. En un distrito gobernado por el peronismo de Ricardo Quintela y golpeado por la caída real de las transferencias federales, la idea de que un éxito deportivo pueda funcionar como anestésico político luce, a la luz de estos números, una apuesta endeble.
Un blindaje que no aparece
La pregunta fue directa: si Argentina sale campeón, ¿favorecería a Javier Milei en las elecciones? El 85,5% respondió que “la gente lo votaría igual” y apenas el 10,1% admitió que “lo votaría más”. Cuando la consulta se vuelve personal —“¿el triunfo de la Selección influye sobre tu voto?”—, el rechazo a esa idea se vuelve abrumador: el 93,4% asegura que de ninguna manera le cambiaría el voto, contra un 3,9% que reconoce que sí.
El contraste histórico es elocuente. En 2022, con Alberto Fernández en la Casa Rosada, el 19,9% creía que un título mundialista favorecería al oficialismo de turno. Hoy, ese “rebote” esperable se redujo a la mitad. La conclusión es que el capital simbólico de la Selección circula por un carril propio, blindado frente a la coyuntura económica y al oficialismo que toque gobernar.
Primero la economía, después la Copa
Si quedaba alguna duda sobre las prioridades, la encuesta planteó un dilema de manual. Ante la pregunta sobre qué elegirían para los próximos cuatro años, el 48,8% optó por que “Argentina mejore económicamente aunque le vaya mal en el Mundial”, por encima del 44,2% que prefirió “volver a ganar el Mundial aunque la economía no mejore”.
Es un empate técnico que, sin embargo, marca un cambio de época respecto del clásico “pan y circo”. El bolsillo le gana —apenas, pero le gana— a la épica. El propio comportamiento de consumo lo confirma: el 72,9% no compró la camiseta de la Selección para este Mundial y, entre quienes sí lo hicieron, predominó la versión de imitación (18,8%) sobre la original (7,8%). La fiesta se vive, pero se vive más austera.
“El Mundial no es política”, dice la calle
Hay un tercer dato que conviene subrayar, sobre todo en clave provincial. El 71,5% considera que el Mundial no debería usarse como excusa para “estar más unidos políticamente”, frente a un 27,3% que lo ve como una oportunidad. Y más de la mitad (51,8%) no asocia a la Selección con ningún espacio político, mientras que otro 32% directamente “no lo tiene claro”.
La ciudadanía traza una frontera nítida entre la cancha y la grieta. Cualquier intento de capitalizar la celebración —desde el oficialismo nacional o desde la oposición— choca con una mayoría que prefiere mantener al seleccionado fuera del barro político. Es un mensaje que vale tanto para la Casa Rosada como para los gobernadores.
Tapia, la grieta dentro de la fiesta
El único nombre del universo albiceleste que despierta rechazo masivo es el del presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia. Mientras Scaloni (92,3%), Lionel Messi (90,9%) y Emiliano “Dibu” Martínez (92,2%) acumulan imágenes positivas superlativas, Tapia se queda con apenas un 14,2% de imagen positiva y un 42,7% de negativa. En la pregunta abierta que pedía definirlo en una palabra, los términos dominantes fueron “corrupto”, “chorro” y “mafioso”.
La consecuencia política es concreta: el 44,8% considera que Tapia no debería asistir al Mundial “estando investigado por la Justicia”, contra un 30,4% que avala su presencia como titular de la entidad. El dirigente aparece como el costado incómodo de una postal que, por lo demás, genera consenso.
Messi presidente y un puesto para Milei
El sondeo también dejó lugar para el juego. Consultados sobre a quién votarían para presidente entre Messi y Diego Maradona, el 58,1% se inclinó por el capitán y el 9,9% por el “Diez”, en una comparación que vuelve a confirmar el reinado simbólico del rosarino: para el 73% es el mejor jugador de la historia argentina y para el 81,7%, Scaloni es el DT de mayor mérito del seleccionado.
El costado más filoso llegó cuando se pidió ubicar a los dirigentes en un puesto de la cancha. A Milei, el 49,4% directamente “no lo hace ingresar”; entre quienes sí lo ponen a jugar, el lugar más elegido fue el arco (25,9%). Una metáfora futbolera para describir el clima de época: buena parte del electorado prefiere dejar al Presidente afuera del equipo.
El estudio de Giacobbe es nacional y no ofrece un corte provincial específico, de modo que cualquier lectura riojana es interpretativa. Pero la tendencia gruesa habla por sí sola y dialoga con la realidad del distrito.
La Rioja llega al Mundial en plena tensión con el Gobierno nacional: caída real de la coparticipación, default del Bono Verde/Arauco, reclamos por las transferencias discrecionales y un Ejecutivo provincial que hizo de la defensa del federalismo su bandera. En ese escenario, la idea de un “efecto Mundial” que mejore el clima social y desactive el malestar económico aparece, según estos números, como una ilusión de corto alcance.
El mensaje es doble. Para la Casa Rosada: la pelota no compensa el ajuste, ni siquiera en una población mayoritariamente futbolera. Para el peronismo riojano y para el conjunto de los gobernadores: tampoco hay un atajo emocional que reemplace la discusión por los recursos. A poco más de un año de las elecciones de 2027, con la imagen presidencial en terreno negativo y la economía como principal preocupación, la encuesta sugiere que el termómetro político seguirá midiéndose en pesos y en obras, no en goles.
EL DATO
93,4%. Es la proporción de argentinos que asegura que, gane o pierda la Selección, el resultado del Mundial no modificará en absoluto su voto. La cifra resume el corazón del informe: en una sociedad apasionada por el fútbol, la decisión electoral viaja por un andarivel separado de la cancha.
Ficha técnica: Encuesta de Opinión Pública “Informe Especial Mundial”, Giacobbe Opinión Pública. Área: Argentina. Realización: 5 al 10 de junio de 2026. Muestra: 2.500 casos. Margen de error: +/- 2%. Modalidad: cuestionario estructurado con preguntas abiertas y cerradas. Sistema de consulta: encuestas a dispositivos móviles.