El Diario de Eduardo German

La Rioja · Argentina

Litio en La Rioja: las manifestaciones “Belle 10” y “Olivia 6” extienden el avance de Manzano sobre el sur y el oeste provincial

La Dirección General de Minería ordenó publicar en el Boletín Oficial dos nuevos edictos de manifestación de descubrimiento de sustancias de primera categoría, presentados por Litios del Oeste S.A. y Litios LRJ S.A. Entre ambos suman cerca de 10.000 hectáreas de áreas de protección en los departamentos Rosario Vera Peñaloza y General Lamadrid, y consolidan…

La Dirección General de Minería ordenó publicar en el Boletín Oficial dos nuevos edictos de manifestación de descubrimiento de sustancias de primera categoría, presentados por Litios del Oeste S.A. y Litios LRJ S.A. Entre ambos suman cerca de 10.000 hectáreas de áreas de protección en los departamentos Rosario Vera Peñaloza y General Lamadrid, y consolidan el dominio que el holding Integra Capital, del empresario José Luis Manzano, viene tejiendo sobre el subsuelo riojano.

La fiebre del litio riojano volvió a dejar su rastro en el Boletín Oficial. La Dirección General de Minería de la provincia, a cargo de la ingeniera Florencia Olivera Butel, dispuso la registración y la publicación de edictos de dos nuevas manifestaciones de descubrimiento que amplían el tablero de exploración del llamado «oro blanco»: la denominada «Belle 10», de la firma Litios del Oeste S.A. (Expediente N° 122, Letra «L», Año 2025), y la «Olivia 6», de Litios LRJ S.A. (Expediente N° 150, Letra «L», Año 2025).

Lo que en el lenguaje frío del trámite administrativo figura como un par de actos de rutina —«regístrese en el protocolo respectivo», «publíquense edictos»— es, en los hechos, otra pieza del mosaico territorial que dos sociedades anónimas vienen ensamblando sobre los recursos estratégicos de la provincia. Y ambas, como ya quedó documentado, responden al mismo engranaje corporativo.

Dos fichas nuevas, dos puntas del mapa provincial

La «Belle 10» fue graficada en el departamento Rosario Vera Peñaloza, en el sur riojano, con un punto de toma de muestra en las coordenadas X=6526978.11 / Y=3407775.06 (Gauss Krüger, POSGAR 94). Según el informe de Catastro Minero, su área de protección abarca una superficie libre de 5.000 hectáreas y el punto de muestreo se ubica dentro del propio cateo «Belle 10», expediente del año 2023 a nombre de la misma firma. Es decir: la empresa avanza ahora de la etapa de exploración a la de manifestación de descubrimiento sobre un área que ya tenía bajo permiso.

El dato no es menor para quienes siguen la secuencia. En su tanda de comienzos de mayo, Litios del Oeste había logrado la inscripción de once manifestaciones «Belle» —la 1, 2, 7, 8, 9, 12, 14, 16, 17, 18 y 21— por más de 50.000 hectáreas. La «Belle 10» no integraba aquella lista: se incorpora ahora como una ficha más en un rompecabezas que la empresa rellena de manera sistemática, número por número, hasta configurar un bloque continuo de pertenencias potenciales en el corredor sur.

La «Olivia 6», en cambio, mira al oeste. Fue graficada en el departamento General Lamadrid, con toma de muestra en X=6839388.09 / Y=2519450.71, y un área de protección de 4.999 hectáreas y 8.542 metros cuadrados, ubicada dentro del cateo «Z7-K 03», también de 2023 y del mismo titular. La pieza quedó formalizada mediante la Disposición D.G.M. N° 199/26, firmada por Olivera Butel ante la Directora de Escribanía de Minas, Agustina N. Delgado.

El sello de Integra Capital

La aparente independencia de «Litios del Oeste» y «Litios LRJ» se diluye apenas se revisan sus actas constitutivas. Ambas sociedades forman parte del andamiaje de Integra Capital, el grupo inversor que conduce el empresario, exministro del Interior menemista y dueño de medios José Luis Manzano. La estructura societaria y legal se repite en las dos firmas, con nombres recurrentes vinculados a Integra Lithium —la marca paraguas que agrupa los proyectos de litio del holding—, encabezada por Nicolás Mallo Huergo.

A escala nacional, el conglomerado de Manzano —con participación en Edenor, Metrogas y diversas petroleras— reivindica más de 243.000 hectáreas de salares concentradas principalmente en Catamarca y Jujuy. Su desembarco intensivo en La Rioja, visible en cada nueva tanda del Boletín Oficial, opera bajo nombres como «Pampita», «Belle», «Cami», «Pipa» y «Olivia», y se concentra en departamentos de borde: Vinchina, General San Martín, Rosario Vera Peñaloza y General Lamadrid. La «Belle 10» y la «Olivia 6» son, en ese cuadro, dos puntos más del avance.

El incentivo fiscal y los plazos que vienen

Como en los trámites anteriores, la Dirección aplicó el Artículo 224° del Código de Minería: ambos registros fueron incluidos en el Padrón Minero con la exención del pago del canon minero por tres años, un beneficio pensado para alentar el riesgo geológico en la etapa temprana. A cambio, los concesionarios quedan sujetos a un cronograma estricto: deberán ejecutar la Labor Legal —los trabajos iniciales que confirman el hallazgo— dentro de los 100 días desde el registro, bajo apercibimiento de caducidad (Art. 68°), y la Dirección llamó por 60 días a quienes se consideren con derecho a deducir oposiciones (Art. 66°). Recién después podrán solicitar las pertenencias definitivas.

Es el mismo libreto que se repite en cada manifestación: asegurar grandes extensiones de territorio fiscal en la fase de cateo y exploración, con la carga impositiva diferida, y dejar para más adelante la confirmación técnica del recurso.

El movimiento tiene un significado que excede lo administrativo. La minería metalífera riojana se asoció históricamente al oeste cordillerano —Famatina, General Lamadrid—, pero el corredor del litio empuja la frontera extractiva hacia dos zonas distintas: el sur sedimentario de Rosario Vera Peñaloza, tradicionalmente agropecuario y olivícola, donde se observan salmueras y acuíferos; y el oeste de General Lamadrid, sobre la cordillera. La «Belle 10» y la «Olivia 6» marcan, cada una, una de esas dos direcciones.

Para una provincia cuya estructura fiscal depende de manera crónica de la coparticipación federal y exhibe una de las bases de recursos propios más débiles del país, la perspectiva de un polo litífero plantea una promesa tentadora: la de un ingreso genuino atado a la transición energética global y la electromovilidad. Pero también una advertencia que conviene anotar desde ahora: el mapa del subsuelo riojano se está dibujando con un nivel de concentración llamativo. Decenas de miles de hectáreas de recursos estratégicos quedan, edicto tras edicto, bajo la órbita de un único holding de energía nacional. La discusión sobre regalías, control ambiental, encadenamiento productivo local y verdadero beneficio para La Rioja todavía no empezó. Y, mientras tanto, las fichas se siguen colocando sobre el tablero.


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