El gobernador riojano integra el grupo de mandatarios que impulsa una mesa política para reorganizar el peronismo. La decisión del kirchnerismo de aceptar una PASO con Axel Kicillof profundiza la disputa por la conducción opositora y obliga a los gobernadores a tomar posición.
La definición del liderazgo del peronismo de cara a 2027 comenzó a impactar de lleno en las provincias. Y uno de los gobernadores que quedó en el centro de esa discusión es Ricardo Quintela, quien forma parte del grupo de mandatarios que intenta construir una nueva arquitectura política para el PJ tras la derrota frente a Javier Milei.
La decisión de La Cámpora de aceptar una eventual primaria abierta contra el sector que lidera Axel Kicillof aceleró una discusión que hasta ahora se mantenía contenida. El peronismo ya no debate únicamente cómo enfrentar al oficialismo libertario, sino también quién será el dirigente encargado de conducir la oposición en el próximo ciclo político.
La Rioja aparece involucrada en esa pulseada porque Quintela fue uno de los gobernadores que impulsó la creación de una mesa política nacional destinada a ordenar al justicialismo después de la crisis provocada por la derrota electoral de 2023.
Ese espacio, que también integran Sergio Ziliotto, Gildo Insfrán y Gustavo Melella, buscaba reunir a gobernadores, legisladores nacionales y referentes sindicales para definir una estrategia común. Sin embargo, las diferencias con La Cámpora terminaron paralizando la iniciativa antes de que pudiera consolidarse.
El conflicto de fondo es político. Mientras Kicillof avanza en la construcción de un espacio propio con el Movimiento Derecho al Futuro, el kirchnerismo duro pretende que cualquier reorganización del peronismo mantenga a Cristina Fernández de Kirchner como referencia central del espacio.
La tensión quedó expuesta cuando dirigentes cercanos a Máximo Kirchner advirtieron que están dispuestos a competir en una PASO si no se alcanza una síntesis política. La frase fue interpretada dentro del peronismo como una señal directa hacia el gobernador bonaerense.
Para Quintela, la situación presenta una complejidad adicional. El mandatario riojano mantiene una relación política fluida con Kicillof y comparte con otros gobernadores la necesidad de ampliar la base de sustentación del peronismo más allá del núcleo kirchnerista. Pero al mismo tiempo evita romper puentes con el sector que conduce Cristina Kirchner, una figura que conserva influencia en amplios sectores del PJ nacional.
En ese contexto, el acto convocado por Kicillof para el próximo 1 de julio en San Vicente, en un nuevo aniversario del fallecimiento de Juan Domingo Perón, adquiere una relevancia especial. La convocatoria apunta a mostrar volumen político y capacidad de movilización en momentos en que el gobernador bonaerense busca consolidarse como la principal figura opositora al gobierno de Milei.
La discusión también repercute en La Rioja porque el peronismo provincial comenzó a observar con atención el proceso de reorganización nacional. Dirigentes cercanos a Quintela consideran que el futuro del PJ dependerá de su capacidad para construir una propuesta federal que incorpore a las provincias y no quede concentrada exclusivamente en la provincia de Buenos Aires.
En paralelo, siguen vigentes otras alternativas dentro del universo peronista. Los nombres de Eduardo de Pedro, Sergio Massa y Sergio Uñac continúan apareciendo en las conversaciones internas sobre una eventual candidatura presidencial.
Por ahora, nadie se anima a anticipar cómo terminará la disputa. Pero la aceptación de una PASO por parte del kirchnerismo modificó el escenario político y dejó en evidencia que la pelea por la conducción del peronismo ya está en marcha.
Y en esa discusión, La Rioja y Ricardo Quintela buscan conservar un lugar en la mesa donde se definirá quién enfrentará a Milei en la próxima gran batalla electoral.



