Un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet) reveló que la factura eléctrica residencial varía hasta un 184% entre jurisdicciones del país, con el mismo precio mayorista de la energía para todas. La Rioja aparece en el extremo más bajo de esa tabla, muy lejos de la provincia que paga más.
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el Gobierno nacional se propuso que los usuarios pagaran el costo real de la energía, un servicio que durante años tuvo tarifas congeladas y subsidios generalizados. En ese contexto, el último relevamiento del IIEP puso números a una desigualdad tarifaria que hasta ahora se intuía pero no se había cuantificado con precisión: un hogar sin subsidio en La Rioja abona 55.397 pesos mensuales por su consumo eléctrico, la factura más baja de las 24 jurisdicciones relevadas. En el otro extremo, un hogar neuquino paga 157.046 pesos por la misma cantidad de kilowatts, casi el triple.
Una brecha que cada distrito administra a su modo
El estudio del IIEP ubicó el promedio nacional en 89.205 pesos para los usuarios sin subsidio y en 58.009 pesos para quienes reciben algún tipo de bonificación. Esa diferencia responde al esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), vigente desde comienzos de este año en reemplazo del anterior sistema de segmentación, que concentra el beneficio en los hogares con ingresos inferiores a tres canastas básicas totales.
Con la Resolución 151/26, vigente desde el 1° de julio, el precio estacional mayorista de la electricidad quedó unificado para todo el territorio nacional. Lo que explica la brecha entre provincias no es entonces el costo de la energía en sí, sino dos componentes que cada jurisdicción administra de manera distinta: el ritmo de actualización del Valor Agregado de Distribución (VAD) —el costo de llevar la energía desde la red troncal hasta cada vivienda— y la carga impositiva local. El propio informe advierte, además, sobre la existencia de anomalías regulatorias que en algunos distritos alteran artificialmente el nivel de las tarifas.
El caso testigo: por qué Neuquén paga tanto más
La comparación con Neuquén resulta elocuente. En la factura sin subsidio de esa provincia, apenas el 19% corresponde al precio de la energía —el porcentaje más bajo del país—, mientras que el VAD representa el 51% y los impuestos, el 30% restante. El promedio nacional distribuye esos componentes de otro modo: 33% energía, 41% VAD y 26% impuestos. Neuquén no paga más por la energía que consume, sino por lo que cobra la distribuidora local y por la presión impositiva provincial, en un distrito atravesado además por la expansión de Vaca Muerta y el consiguiente aumento sostenido del empleo privado registrado.
El informe aclara que la dispersión tarifaria entre provincias es multicausal y que cada comparación debe leerse a la luz de los factores que inciden en la determinación de tarifas de cada jurisdicción. En ese mapa nacional, La Rioja comparte el extremo más económico con distritos como AMBA Edenor, Santa Cruz y Formosa, todos por debajo de los 60 mil pesos mensuales para un hogar sin subsidio.

El invierno movió la aguja en todo el país
Julio agregó otra variable a la ecuación tarifaria. En pleno pico de consumo invernal, la factura eléctrica fue el ítem que más subió dentro de la canasta de servicios en el AMBA, con un incremento del 12,5% respecto de junio, producto de la combinación de mayor consumo estacional y un aumento del 5,7% en el cargo variable para los usuarios sin subsidio. Los hogares subsidiados, en cambio, vieron bajar su factura porque las bonificaciones de invierno —que llegan al 66,6% sobre el precio mayorista— compensaron con creces el mayor consumo.
Para una provincia que enfrenta un cuadro fiscal exigente —con dependencia estructural de los recursos coparticipables, un default de su deuda internacional en litigio en tribunales de Massachusetts y una economía provincial que no exhibe la dinámica de empleo privado de distritos como Neuquén—, aparecer con la tarifa eléctrica más baja del país introduce una variable poco habitual en la comparación interprovincial. El propio informe del IIEP advierte que esa posición no responde a un mérito de gestión aislado, sino a la combinación de un VAD con actualización más moderada y una carga impositiva provincial relativamente baja frente al resto del país.
La contracara es que la brecha entre lo que paga el usuario y el costo real del servicio sigue siendo amplia en todo el país: según un análisis de Regional Investment Consulting (Ricsa) citado en el informe, un usuario residencial con subsidio abona apenas el 32% del costo real de la electricidad, mientras que el Estado nacional financia el 68% restante. Esa ecuación, sostenida por el esquema de Subsidios Energéticos Focalizados, es la que explica por qué, más allá de las diferencias entre provincias, ningún hogar argentino paga hoy el valor pleno de la energía que consume.
Fuente: Observatorio de Tarifas y Subsidios, IIEP (UBA-Conicet).



